Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 16 de diciembre de 2005
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Crecen y crecen las mentiras
SANCHO
Crecen y crecen las mentiras sobre la guerra de Iraq. Ya se agotó la gran patraña de las armas de destrucción masiva que, paradójicamente, fueron las tropas americanas quienes las utilizaron en Falluja. Ahora toca encontrar nuevas justificaciones para esta insensata guerra. Bueno tan insensata y disparatada como todas las guerras.
El mes pasado la Casa Blanca presentó un documento estratégico bajo el rimbombante título de ‘La estrategia nacional para la victoria’. En él se especifican quienes son ahora los enemigos de Estados Unidos en Iraq: los suníes a los que considera los menos peligrosos por su descenso de poder, los seguidores de Saddam a los que esperan derrotar y los terroristas de Al Qaeda con los que pretenden acabar aplicando aquella proclama del viejo Oeste americano: ‘Se busca, vivo o muerto’. Mientras tanto George Bush sigue a lo suyo. Nada de pensar en retiradas y que la única salida posible es la victoria. Una idea bastante similar a la que mantuvieron otros presidentes en aquella casi olvidada guerra del Vietnam. Parece que no recuerda la deshonrosa retirada, desde aquel país, de las tropas norteamericanas. La credibilidad de Bush está bajo mínimos. Este plan estratégico pretende recuperarla pero lo tendrá bastante difícil. Es lógico que sea así cuando se trata con un hombre que fue capaz de decir en el año 2003, en el portaaviones Lincoln para más señas, con una llamativa puesta en escena de gran número de soldados, que ‘los combates importantes habían terminado’. Demostró ser un iluso o más bien un auténtico cínico. Ayer se celebraron elecciones en Iraq, una tímida puerta abierta a la esperanza de un futuro democrático. El presidente tejano, augur de la catástrofe, ya ha sentenciado que ‘un Iraq libre no será un Iraq pacífico’. Parece indicarnos que esto es una pantomima más que no servirá para que se atisbe un final del conflicto. Hoy en día es imposible camuflar todo lo que de siniestro conlleva un conflicto bélico. Se distribuyeron por doquier las imágenes con torturas a presos. Se usó el fósforo blanco. El propio Bush, rectificado posteriormente por la Casa Blanca, ha hablado de treinta mil iraquíes muertos. Ahora están de plena actualidad misteriosos vuelos que transportan a no se sabe quién y a no se sabe dónde. Eso sí, todos imaginamos que con el fin de obtener información al precio que sea. Sabemos sobradamente el valor que tiene una vida humana en los Estados Unidos. En esto de pretender justificar lo injustificable son capaces de casi todo. Ahora desde Washington se recupera la loca quimera de Bin Laden sobre un dominio islámico desde Indonesia hasta Córdoba. Casi todo vale para pretender justificar el sinsentido en que se ha convertido Iraq, pero remontarse a los Omeyas ya me parece demasiado. Lo que empezó con aquella foto de Bush, Blair y Aznar en las Azores parece no tener final. El terror incluso golpeó a Occidente en forma de atentados. La guerra no ha podido acabar con nuestros temores sobre el terrorismo sino que, lo que es mucho más grave, el temor se ha convertido en miedo.
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