Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 11 de noviembre de 2005
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Los disturbios en Francia son una clara advertencia
SANCHO
En estos días en varias ciudades francesas se han vivido y se siguen viviendo, aunque parece que con menor intensidad, unos gravísimos disturbios que quizás sólo sean similares (por su importancia) con aquellos, de tanta trascendencia, que tuvieron lugar en mayo del 68. Evidentemente no son movimientos comparables pues aquellos jóvenes, hijos de burgueses, de hace cuarenta años querían cambiar el orden establecido y ellos tenían su vida y su futuro más o menos resueltos, incluso algunos de ellos están hoy al frente de instituciones estatales. En cambio estos jóvenes franceses hijos, nietos, incluso bisnietos de inmigrantes, que queman coches y arrasan barrios, parece que sólo quieren salir del gueto de pobreza que les atenaza.Como todos los estallidos sociales los orígenes de éste son muy variados y complejos de sintetizar, ahora bien lo que sí está meridianamente claro es que la apuesta de Francia por la integración ha fracasado de forma rotunda. Además ya desde 2002, durante el gobierno de Jean-Pierre Raffarin, se inició una política de importantes recortes en gastos sociales, han caído en tres años en torno al 27%, que ahora está teniendo graves consecuencias. En Francia el desempleo entre los jóvenes está alrededor del 20% pero en estos barrios sumidos en los disturbios el desempleo llega al 50%.Por otro lado el ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, en los momentos más álgidos de los disturbios dijo frases como aquella de "voy a limpiar los suburbios con una pistola de agua a presión como las que hay en los lavaderos de los coches". Si un representante del gobierno francés no muestra serenidad y (en sentido figurado) "echa una cerilla a la lata de gasolina" pocos visos de solución podrá tener este asunto. Eso sí, el jueves escuché al ínclito Miguel Ángel Acebes como alababa sin la menor duda la política del ministro galo del Interior.El problema social de estos barrios tan conflictivos es bastante peliagudo. Allí viven familias, mayoritariamente de magrebíes y subsaharianos, con seis o siete hijos en las que sólo trabaja el padre con un sueldo alrededor de los 1.200 euros. A los hijos bastante tiene con alimentarlos y poco o nada quiere saber de ellos. Éstos menudean con el hachís, se dedican a pequeños robos y se pelean unos con otros. Algunos han ido al colegio y tienen un mínimo currículo pero saben que, si al principio de éste pone Mohamed, seguramente irá a la papelera. Ahora han encontrado un peligrosísimo objetivo común como es el de salir a quemar coches.Además puede desencadenarse un fenómeno todavía mucho más peligroso como es el del terrorismo. Estos jóvenes que protagonizan los disturbios supongo que no son terroristas pero no me cabe la menor duda, y ya se ha demostrado sobradamente, que de estos barrios salen los mártires y los héroes dispuestos a inmolarse. Los atentados de Nueva York, Madrid o Londres fueron algo infinitamente más grave pero tenían el componente común, que inculcan a estos jóvenes los lunáticos e iluminados de turno, del enfrentamiento contra la adinerada sociedad occidental.La fórmula para acabar con el problema que sufre Francia no se conoce y éste llegará dentro de unos años, muy pocos, a más países europeos. Tampoco la solución al grave asunto del terrorismo está en la integración (la de verdad, no la que intentan vendernos nuestros gobernantes) de los inmigrantes pero, para poder combatirlo con eficacia, el problema de la inmigración y su verdadera incorporación a nuestra sociedad tiene que estar previamente resuelto.
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