Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 21 de octubre de 2005
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Ante todo, rojo.
SANCHO

 

En la madrugada del pasado miércoles moría en Madrid el escritor y periodista Eduardo Haro Tecglen, persona por la que siento profundo respeto y admiración. No hace demasiado tiempo, con motivo de su 80 cumpleaños, recibió un merecido homenaje en el que se le condecoró con la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. En esta celebración el escritor se definió, con una frase que ahora sirve perfectamente como epitafio, como 'raro, enamorado, republicano y, ante todo, rojo'.

 

Mucho más recientemente, J.L. Rodríguez Zapatero se ha autodefinido también como 'rojo' y en su derecho está, pero frente a la patética y dividida izquierda que representa y a la 'derechona' que nos augura permanentemente el mayor de los catastrofismos, surge la figura y el pensamiento del maestro Haro defensor de la 'España plural' que tenía meridianamente claro que la democracia es algo que se ejerce y de la que, tanto en su columna de el País como en su comentario 'Barra libre' en la SER, nos daba lecciones diarias. Lecciones que, desgraciadamente, ya no recibiremos porque profesores como él ya no nos quedan.

 

De su amplia trayectoria periodística, sobradamente difundida en estos días, me llama la atención (porque lo desconocía y por la cercanía geográfica) que hizo la mili en Tetuán y a la vez dirigía una emisora de radio y era redactor jefe del 'Diario de África'. Bastantes años después, tras su paso por el diario 'Informaciones', tuvo una de sus primeras épocas como director, otra vez en Marruecos, en el periódico 'España de Tánger'.Eduardo Haro tuvo el mérito de que muchos lectores de un diario de tal calado y prestigio como El País, con tanto donde elegir, empezaban su lectura precisamente por el final, donde estaba su columna Visto / Oído. Desde este particular rincón, también desde sus colaboraciones en la SER, lanzaba sus contundentes opiniones frente a las que se podría estar en desacuerdo pero que no dejaban a nadie impasible. Me parece que no era hombre de términos medios, o se le amaba, o se le odiaba.

 

Su lucha a favor de los que sufren, de los oprimidos, su lucha en pro de los derechos humanos era permanente y decía que en la denuncia de casos de este tipo había que exagerar todo lo posible para 'transmitir la crudeza de la realidad'. El mismo día que murió no faltó a su colaboración diaria en el programa radiofónico 'La Ventana' refiriéndose al tema de los subsaharianos en Marruecos. Como siempre, el oír esa peculiar voz no tenía desperdicio. De esta última grabación me quedo con ese particular tono de reposada ironía en el que decía 'el Rey de aquí llamó a su primo de allá...' y siempre exponiendo argumentos total y absolutamente demoledores.

 

Se ha muerto la conciencia crítica de un país en el que todos los días nos bombardean con informaciones que pretenden aborregarnos. Cuando uno ya está entrando en cierto aburguesamiento cronológico, su voz era un aldabonazo en la conciencia, era (con el mayor de los respetos) una 'mosca cojonera' que nunca cesaba en su hostigamiento a lo peor de la 'carcunda'.

 

Se fue el Niño Republicano (seguramente su novela más popular) y nos deja huérfanos de su palabra, que nos empapaba la mente y el corazón, pero como muy bien dice el dibujante Máximo en su viñeta 'Eduardo Haro Tecglen dona su cuerpo a la ciencia y su alma a sus desolados lectores'.

 

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