Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 2 de septiembre de 2005
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Paisaje de grúas
SANCHO
Los viajes en barco entre Ceuta y Algeciras y viceversa son algo que, una gran mayoría de ceutíes, podríamos definir como parte de nuestras propias vidas. Da igual que sea por motivos de ocio, de salud, de trabajo o de estudios, el caso es que, excepción hecha del uso minoritario (casi elitista) del helicóptero, son muchas las veces en las que tenemos la ocasión de acercarnos o alejarnos de nuestra Ciudad a bordo del barco.La travesía ha pasado a ser de algo cercano a una pequeña aventura, cuando se hacía de tarde en tarde en la época de la infancia, a un auténtico e inevitable fastidio que alarga nuestro viaje por un período de tiempo que no puede precisarse con total exactitud, pues son habituales las demoras más variadas. Todo eso sin tener en cuenta ni los temporales de levante, que nos dejan incomunicados, ni el vergonzoso asunto de la intercambiabilidad de billetes para el que a los únicos que no se nos tiene en consideración es precisamente a los ceutíes.Si tanto Presidente de la Ciudad como Delegado del Gobierno no nos dan una agradable sorpresa, el próximo día 15 de septiembre como ya cesa el gran trasiego de magrebíes de la Operación Paso del Estrecho, pues volveremos a las incomodidades de no poder intercambiar nuestros billetes de barco entre las tres compañías y a sufrir la amarga sensación de que somos tratados como españoles de, por lo menos y siendo optimista, segunda categoría.Cuando a la vuelta de un viaje me voy acercando al puerto de Ceuta, entre la agradable sensación de volver a casa con la familia y esa otra sensación tan especial de que se vuelve a la Ciudad que, en cierta medida, nos tiene enclaustrados, siempre me impactan sobremanera la imagen de las grúas que se recortan sobre el paisaje urbano y que se me asemejan con tenebrosos seres que se alzan, inquietantes y amenazadores, sobre lo que les rodea.De auténtica perogrullada resultaría afirmar que si estas grúas abundan es porque la Ciudad crece y serán muchos los que lo entiendan como signo de progreso, principalmente aquellos que se lucran económicamente con este negocio. Yo lo del progreso no lo tengo tan claro, lo de que hay quien "se está poniendo las botas" (y no precisamente las de trabajo) sí que me resulta más que evidente.El espectacular cambio de nuestro paisaje urbano de unos años acá se me hace demasiado drástico, diría que incluso brutal. La pérdida irremediable y definitiva de los queridos y añorados "patios" y "pasajes" resulta un precio demasiado elevado para que las macetas, el blanco de las casitas bajas y aquella relación tan humana entre vecinos se haya cambiado por moles de hierro y hormigón que han convertido las casas en inexpugnables cubículos para encerrarse, aislarse y no querer saber nada del vecino de al lado.Por supuesto que resultarán de lo más confortable y contarán con todas las comodidades del mundo pero cada vez tengo menos dudas sobre que nos alejan de forma concluyente e irreparable del latido de la vida.
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