Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 19 de agosto de 2005
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Verano trágico
SANCHO

Ya ha iniciado el mes de agosto su inexorable cuesta abajo para que, poco a poco, se nos vaya haciendo el cuerpo a que septiembre y un nuevo curso están a la vuelta de la esquina. No es que quiera hacer ver (debido a mi dedicación profesional a la enseñanza) que el curso académico sea el que marque el ritmo de nuestras vidas pero, en mayor o menor medida y debido sobretodo a los hijos, sí que marca el de gran número de personas.

Este verano, al contrario de lo que ha ocurrido en otros, no ha servido para que se estableciese esa especie de tregua no pactada durante la que se ralentizaba la confrontación entre gobierno y oposición que cada vez está tomando tintes más ácidos.

Ya el mes de junio fue un claro aviso de que el verano podía ser muy caliente y no sólo en cuanto a lo climatológico. La manifestación del 5 de junio en Madrid convocada, al amparo del Partido Popular, por gran parte de las asociaciones de víctimas contra el terrorismo fue un rotundo éxito y sirvió para que subiese muchos enteros la moral de los populares y se sintiesen ampliamente resarcidos de los malos tragos pasados cuando la presión de la calle estaba en su contra.

Por si fuera poco, el 18 de junio se escenificaba en las calles de Madrid un nuevo capítulo del acoso contra la política del gobierno socialista. En esta ocasión en lo relativo a la legalización del matrimonio entre homosexuales, por supuesto con el total apoyo del Partido Popular y con la novedad de que un número considerable de obispos no sólo la apoyaron alentando a sus fieles sino que participaron en la misma. Significativo hecho éste de que los señores obispos participasen en una manifestación, aunque no estaría de más hiciesen lo mismo cuando se convoquen manifestaciones contra la pobreza, el hambre o cualquier otra de las muchas injusticias del mundo actual.

Posteriormente el verano se ha teñido con tintes trágicos y no por ello gobierno y oposición han dejado de utilizar hasta hechos de este tipo para incrementar su particular confrontación, dando la impresión de hacer bueno aquello del "todo vale". El terrible incendio de Guadalajara con once fallecidos de un retén contraincendios abrió la caja de los truenos y llevó a que, desde algunos sectores del PP, se intentase comparar esta tragedia con el desastre ecológico que provocó el hundimiento del Prestige.

Vino luego la muerte de un agricultor almeriense en el cuartelillo de la Guardia Civil en Roquetas. Daba la impresión que se despertaban terribles fantasmas de épocas pasadas que ya parecían estar feliz y definitivamente olvidados. También esto se aprovechó para el particular cruce de acusaciones en el que algunos han demostrado tener muy pero que muy poca memoria, casi rayana en la amnesia.

Por si fueran pocas las tragedias, el pasado martes se estrellaba un helicóptero de nuestras Fuerzas Armadas destacadas en Afganistán y morían 17 militares españoles, algunos de ellos recién llegados a aquel país. Otra vez se intentaba sacar tajada política de un hecho tan lamentable y se revivía la tragedia del Yakolev estrellado en Turquía. Sin querer justificar en absoluto nada de aquello, tampoco es para que el ministro Bono haya hecho casi una parodia de sí mismo con actuaciones que rayan en la teatralidad y que me temo no han terminado pues todavía quedan los funerales y el sepelio.

La nefasta actuación del señor Trillo en aquella ocasión no justifica que se hagan alardes para intentar demostrar que unos son mejores que otros y menos utilizando para ello a las víctimas de un suceso tan triste como el que todavía estamos viviendo.

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