Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
|
|
|
El Observatorio del Escudero
Ceuta, 12 de agosto de 2005
BLOGS
Semana de resaca
SANCHO
Estamos ya terminando la semana de resaca de la Feria. Resaca no sólo del mayor o menor consumo etílico que cada cual haya estimado oportuno ingerir sino también del hartazgo que produce comprobar, por enésima vez, como nuestra "clase política" aprovecha cualquier evento, éste de la Feria también, para machacarnos de nuevo con repetidos balances y valoraciones donde intentan justificarse, sin que a la mayoría le importe ni exija dicha justificación, por su más que bien remunerada dedicación a la tarea de gobernarnos.Aquí todo el mundo "saca pecho". La más normalita y común de las gestiones sirve para colocarse delante de unos cuantos sufridos periodistas (deseosos de cubrir con lo que sea sus páginas diarias que, supongo, en estas fechas cuestan un poco más rellenar) y pretender hacernos ver cuanto se lo curran.El motivo les da más o menos igual. Lo mismo sirve el que se haya atrapado como a conejos, eso sí con la más sofisticada de las maquinarias, al puñado de infelices que pretenden dar el salto a la Europa de sus sueños, o el declarar algo de tan poco relieve como el que la Feria haya sido "segura, cuidada y limpia".Todo esto me recuerda un poco un apartado, de aquella cartilla de reclutamiento de los tiempos del Servicio Militar obligatorio (en mi época la llamábamos "la blanca"), dedicado al valor donde se nos indicaba aquello de "se le supone". Afortunadamente no tuvimos que poner a prueba nuestro supuesto valor ya que para rutinarias guardias, cocinas, servicios varios y muchas horas de cantina no es que fuese demasiado necesario tenerlo.A nuestros rectores, tanto en el apartado local como en el de los representantes del nacional, también se les debería aplicar algo similar a aquello de "se le supone". Se debería suponer que todos los mínimos requisitos de seguridad, limpieza, orden que puedan ofrecernos nos vienen pero que muy bien, aunque tampoco es para que intenten "vendérnoslos" como unos logros casi insospechados.Dentro de esta afición por darle relevancia a las cosas más corrientes y cotidianas me ha llamado poderosamente la atención el artículo de El Faro de ayer titulado "Las casetas de la Feria" firmado por Crissan. No ya en cuanto a que al firmante del mismo hayan intentado utilizarlo para que meta el dedo en un asunto que otros no se atreven a denunciar, sino en cuanto al pago de las tasas por el uso de las casetas de la Feria.Asunto lleno de hipocresías y verdades a media, por no decir lleno de mentiras. Aclaro ante todo que esa práctica, no sé si poco o muy habitual, de no pagar por el uso de las casetas no viene de ahora, sino que ha pasado, pasa y pasará mientras que exista el citado cobro de las casetas. Partidos políticos, entidades diversas y algún que otro particular han montado en otros años su caseta y no pagaron ni un duro (todavía no nos había llegado lo del maldito euro). Imagino, más bien estoy seguro, que esa práctica sigue teniendo la más absoluta de las vigencias.En una Feria que, de no contar con la masiva afluencia de visitantes de más allá de la frontera del Tarajal, tendría mayor declive del que tiene actualmente y en la que los caseteros sin ánimo de beneficio propio, sino para la entidad que sea, son una "especie a extinguir" (como los llamé hace tiempo en un artículo), habría que no cobrarles ni un euro a los mismos por montar su caseta.El día que los que aguantan a trancas y barrancas se cansen de montarla (como ya les pasó a otros), ya será por desgracia demasiado tarde para andarse con lamentaciones que no nos conducirán absolutamente a nada.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
|