Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 8 de julio de 2005
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Cara y cruz
SANCHO

Pocas actividades humanas están sometidas a tan fuertes vaivenes como las que ejercen los grandes líderes políticos. Tras la sorprendente victoria de la candidatura de Londres para organizar los Juegos Olímpicos de 2012, pocas dudas se podrían albergar sobre que el primer ministro británico Tony Blair es el líder más sólido de Europa.

Su paso por Singapur parece que fue decisivo para dar un espectacular vuelco a todas las previsiones que se hacían sobre las votaciones dentro del COI, ya que ha conseguido llevarse los Juegos a una ciudad que presentaba un proyecto más virtual que real puesto que Londres no cuenta ni con Estadio Olímpico, ni con pabellones, ni con piscinas adecuados a este tan especial tipo de evento.

Se ha hecho patente una vez más que estos peculiares "personajes" que componen el COI, mezcla entre anacronismo y el dar una idea del deporte muy lejana de la del común de los mortales, deciden sobre qué ciudad debe albergar los Juegos basándose en sus particulares y "poderosas razones" que poco o nada tienen que ver con los proyectos que se les presentan (si es que se toman la molestia de mirarlos).

En Trafalgar Square miles de londinenses festejaban el miércoles la designación de su ciudad como sede de los Juegos Olímpicos. Curiosamente a los pies de la estatua del almirante Nelson que tanto tuvo que ver, allá por 1805, con la derrota de franceses y españoles en la batalla de Trafalgar. Tanto unos como otros, quizás los franceses mucho más, han vuelto a caer derrotados aunque en esta ocasión cada uno luchase por intereses opuestos. De todas formas tampoco es que en la batalla de Trafalgar estuviesen demasiado unidos pues aquello fue algo circunstancial y en el momento que vinieron mal dadas los franchutes (como los llamaría Arturo Pérez-Reverte) se quitaron de en medio y nos dejaron literalmente "tiraos".En menos de 24 horas la alegría de Londres se ha tornado en llanto. El terrorismo ha vuelto a golpear con su estilo brutal y sin sentido sembrando el mayor y más absoluto de los desconciertos. Resulta prácticamente imposible hacer demasiadas valoraciones cuando las autoridades británicas están tardando tantísimo en comunicar de forma oficial, aunque fuera provisionalmente, el número de víctimas.

El tratamiento informativo por parte de los ingleses sobre el atentado en Londres es totalmente diferente al del 11-M en Madrid, pues se han cuidado de no emitir imágenes tan trágicas como las que vimos sobre los trenes con destino Atocha. Tampoco han hecho demasiadas entrevistas a víctimas, bomberos o fuerzas del orden y han ofrecido muy pocos datos desde los hospitales.

En lo que sí se parece estar de acuerdo es que el atentando ha ido dirigido contra la cumbre de los países más ricos del mundo y Rusia que celebran la cumbre del G-8. Tony Blair, que la preside, se había propuesto iniciativas en busca de fórmulas para poder paliar la pobreza en el mundo. Casi todos los intentos de los ricos a favor de los pobres han tenido muy malos resultados y en esta ocasión, para mayor gravedad, el intento se ha visto sacudido por un terror que crece, que no cesa y que está poniendo en peligro la paz mundial.

Los líderes más poderosos, como no podía ser de otra forma, han hecho frente común y, por boca del premier británico, se han expuesto ideas en torno a "no cambiaremos nuestro estilo de vida" o "nuestros valores son mejores que los suyos". Esto aplicado a los terroristas y sus propósitos me parece perfecto pero puede hacerse extensivo a una división maniquea del mundo entre buenos malos, entre ellos y nosotros que me temo nos va a seguir llevando por muy mal camino.

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