Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 1 de julio de 2005
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Adiós Marina
SANCHO
Otra vez, otra vez la fiesta se convirtió en tragedia. La noche mágica de San Juan nos dejó un sortilegio muy diferente al que esperábamos, un sortilegio de dolor, de llanto, una profunda sensación de tristeza y abatimiento que, de forma tan simple y a la vez tan profunda, reflejó magistralmente Vicente Álvarez en su viñeta del pasado martes.Es exactamente así, abatido y sin palabras, como me dejó, tras los malos presagios que ya tenía por su grave estado tras su accidente de moto, la noticia de la muerte de Marina. Iba a cumplir dieciséis años este mes y un cúmulo de fatalidades, como si se tratase de un zarpazo trágico y demoledor, la ha quitado de estar junto a sus padres, a sus hermanas, a su familia, a sus amigas, a sus compañeros y junto a sus profesores (entre los que me encuentro).Teníamos relación como profesor y alumna desde hace ya unos años que habían comenzado en el antiguo Colegio Juan XXIII y continuaban todavía en el Colegio San Daniel. Con el paso de los años, y el consiguiente crecimiento de mi experiencia docente, me he ido reafirmando en la idea de intentar tener un trato lo más igualatorio posible con mis alumnos y alumnas, pues entiendo que con ello se coadyuva bastante a ser lo más justo posible o, al menos, a intentarlo.Con Marina eso era muy difícil. Era una niña, aunque el término correcto sería adolescente, frente a la que no se podía permanecer impasible. Más de un sermón, de los que quizás abuso, se tuvo que llevar porque su rendimiento escolar había bajado algo con la edad y siempre los recibía con una sonrisa, entre pícara y burlona, y sobre todo con una mirada muy especial que me iba dejando sin argumentos hasta que ella remataba el asunto con aquella frase de "venga ya maestro" tras la que, casi siempre, era ella la que se salía con la suya.Cuesta mucho, puede que cada vez más, poder encontrar puntos comunes entre los adultos y los jóvenes o adolescentes. No nos entendemos demasiado bien, pues nuestras concepciones del mundo y de la vida son bastante diferentes y se hace algo complicado poder llegar a un acuerdo. En esto creo que los adultos tenemos mayor parte de culpa ya que, por nuestra educación y por la sociedad tan diferente que vivimos de jóvenes, somos algo o puede que demasiado intransigentes.Habrá que insistir en hacer un gran esfuerzo para tender puentes de comunicación y poder hacerles ver a nuestros jóvenes que la vida no es para vivirla tan aprisa (aunque les demos tan malos ejemplos de lo contrario), que no es para que se la traguen en un par de bocados, en definitiva que merece la pena ir saboreándola un poco más despacio.El vacío que nos dejan cuando fallecen las personas a las que queremos es casi imposible de rellenar, a no ser que lo podamos ir completando con el buen recuerdo que nos dejaron.Marina, la morenita, "negra" como te llamaban tus amigas más íntimas. Tu recuerdo permanecerá durante mucho tiempo. El destino cruel ha hecho que no te pueda aprobar las dichosas Ciencias Sociales de 2º, de las que sólo te quedaba una evaluación, y con las que tanto te daba la lata. No se nos ha concedido la oportunidad de que nos veamos en Septiembre.Tenías nombre de remembranzas marineras y el 16 de julio, cuando en la Almadraba se sumerja en la mar la barquilla en la que llevan sobre sus hombros a la Virgencita de los marineros, muchas flores serán para ti y para que esa Virgen del Carmen que luego pasará en procesión por tu barrio, muy cerca de tu casa, nos conforte y nos recuerde que Ella ya está cuidando de ti. Un beso.
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