Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

@ Email








El Observatorio del Escudero
Ceuta, 31 de diciembre de 2004
 BLOGS
El 2005 y la desaparición del Pasaje Fernández
SANCHO
Publicado en el Anuario 2004 de el Faro de Ceuta

Escribir para el Anuario de el Faro siempre me ha resultado una tarea dificultosa. No es que el resto de artículos semanales sean para mí como "coser y cantar" pero siempre con el final del año me llega el atasco. Buena fe de ello puede dar Paloma Abad, redactora encargada del mismo, que se tiene que haber aburrido de oírme decir "mañana te lo mando" y que a las fechas que estamos (avanzada la tarde del día 28) tampoco le iba a dar la inocentada de dejarla a estas alturas con el espacio en blanco y le he prometido mandárselo antes de las diez.

No me resulta fácil escribir para el anuario porque detesto insistir en los temas demasiado trillados y sobre todo porque otros colaboradores de este periódico, mucho más versados en los asuntos de la Ciudad, ya habrán analizado a la perfección lo que nos dejó el 2004 y lo que se espera del 2005. Esperar lo que se dice esperar, poco espero yo del año que se nos avecina.

Cada año que pasa veo en la gente de mi pueblo menos capacidad de ilusionarse, menos ganas de luchar por su tierra, un conformismo que crece y crece sin parar... en resumen, un alto grado de desilusión. La Ciudad está gobernada por un partido con tan amplísima mayoría que, sin que haga falta abusar de la misma (cosa que también ocurre), son muy pocos, demasiado pocos, los que discrepan y se intentan salir del camino único que se les traza.

Decía que espero poco del 2005 porque, como titulaba en mi colaboración del anuario de 2003, "Año nuevo, vida vieja". Es decir, más de lo mismo. La crisis del comercio que no se solucionará, las iniciativas turísticas que no cuajarán, la reforma del Estatuto de Autonomía que tampoco llegará y el personal preocupado nada más cuando se produce una "levantera". Y no precisamente porque la ciudad se quede casi incomunicada sino porque se les pueda estropear el éxodo del fin de semana o de un "puente".

El 2005 sí que traerá el cierre de una página más de la pequeña historia de nuestra Ceuta. Esa otra que parece pasar casi desapercibida, de la que casi no se habla, que parece relegada al recuerdo de los nostálgicos o a que aparezca de forma esporádica, como en este caso, en cualquier medio de comunicación. El 2005 será el año del derribo final del entrañable y querido Pasaje Fernández, digo del derribo final porque el parcial ya ha comenzado. Las casas que se cedieron en precario a las Cofradías ya fueron abandonadas, incluso el que tardó en hacerlo (caso de la Hermandad del Santo Entierro) fue víctima del robo al que incitan el aspecto de desolación y abandono del Pasaje.

Siempre me ha parecido, cosa que me niego que aceptar, que lo que muchos entienden como progreso y como avance de una ciudad, va acompañado de la más absoluta y total deshumanización. Decía que ya había comenzado el derribo parcial de este rinconcito de Ceuta que se nos va. Algunas techumbres ya están siendo demolidas imagino que para evitar puedan darse casos de ocupaciones ilegales. Es comprensible, pero los poquitos que allí quedan, los últimos del Pasaje Fernández, están pasando las peores Navidades de sus vidas.

Ricardo, Mari, Luis, Victoria, Bernabé, Carlota, Anita... algunos ya octogenarios o casi, esperan el 2005 llenos de incertidumbre. Han vivido allí casi toda su vida, allí vieron crecer a hijos y a nietos. Ahora viven con la inquietud de que los merodeadores les den un susto, otro más, pues ya les han dado varios, cualquier noche. Quienes debían vivir el sosiego de la vejez andan con las preocupaciones propias de un cambio de casa. Cambio que además será cambio de estilo de vida. Será muy duro para quienes siempre vivieron en estas casitas bajas adaptarse a la rigidez de la vida en un piso. Cualquiera conoce de sobras los quebraderos de cabeza de una mudanza, pues imagínense lo que esto puede suponerle a los más mayores.

Son muchas las dudas, muchas las inquietudes, muchos los interrogantes que nos podrá plantear el año que entra. Entre tanta problemática, tanto asunto trascendente y tanto debate inútil poca importancia se va a prestar a asuntos como éste. Obligación será para los que aún creemos en lo que según el parecer de muchos son "utopías", el denunciarlo y pensar, o mejor dicho soñar, con que todavía es posible otra forma de ver la vida.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.