Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 12 de noviembre de 2004
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Otra vez las relaciones Iglesia - Estado
SANCHO
Son múltiples y variados los temas que, de forma más o menos cíclica, aparecen y desaparecen de la escena política. Uno de los temas "estrella", en esta dinámica a la que podríamos denominar como de estilo Guadiana, es el relativo a las relaciones Iglesia - Estado.

Con respecto a esta denominación me gustaría hacer un matiz en el sentido de que no la considero totalmente correcta. Primeramente porque el término Iglesia abarca a todos los católicos, incluidos los más alejados de las posturas oficialistas, y por lo tanto sería más correcto usar el término "jerarquía eclesiástica". Y en segundo lugar porque la palabra Estado la entiendo como un término más genérico y sería más preciso hacer uso de la palabra Gobierno.

Matizaciones aparte, el caso es que resulta meridianamente claro y un hecho fácil de constatar que esta relación entra la jerarquía de la Iglesia y el Gobierno de turno se tiñe de cierto enconamiento cuando este último es socialista. Ocurrió durante el comienzo de la etapa presidida por Felipe González que, aunque no llegase a renunciar del todo a sus planteamientos iniciales, sí que tuvo que refrenar sus primeros ímpetus frente a las férreas posturas que suele presentar la jerarquía eclesiástica.

Unos cuantos años después ha llegado nuevamente al gobierno el partido socialista y, ante sus primeros posicionamientos y declaración de intenciones (algunas convertidas en hechos consumados), ya los obispos se han situado en actitudes de fuerte intransigencia que parece incluso podrían llegar a expresarse mediante manifestaciones en la calle. Estas posturas vienen claramente dirigidas desde Roma donde ya el Papa se las expuso personalmente al presidente Rodríguez Zapatero.

Estas discrepancias podrían resumirse en siete apartados de un frente común abierto frente a los socialistas. Una especie de "siete nuevos pecados capitales" que serían la financiación, la educación, el matrimonio homosexual, el aborto, el divorcio, las células madre y la eutanasia.

Entiendo que la Conferencia Episcopal parte de un planteamiento erróneo pues la sociedad española ha cambiado bastante desde el primer gobierno socialista en 1.982. Muchos aspectos que entonces podrían parecer impensables hoy en día no lo son tanto y ya la gente no se escandaliza por casi nada. Creo que, con las consabidas excepciones, la tolerancia se va imponiendo a la intransigencia.

No deberían olvidar algunos miembros del obispado que ya vamos siendo mayorcitos, que cada uno va labrando sus propias ideas y que los tiempos del Catecismo, aprendido a veces a coscorrones, quedaron muy pero que muy atrás. Además dentro de los prelados tampoco hay un pensamiento tan unánime pues, por citar un simple caso, en esta macro campaña frente al gobierno del PSOE iniciada con la recogida de firmas contra la reforma educativa, las diócesis catalana y vasca han ignorado la misma y tampoco en el resto de diócesis fue tan masiva la recogida de firmas.

También el Partido Popular se ha colocado un poco a rebufo de la campaña y me parece que toma mal camino. Si se piensan que aquí se puede dar algo parecido a esa "América profunda" que, por motivaciones morales y religiosas, ha dado su apoyo a George W. Bush para seguir otros cuatro años en la Casa Blanca, se equivocan de cabo a rabo. Nuestra idiosincrasia ha demostrado sobradamente que si, con una vela en la mano, seguimos a los curas ciegamente, también se dan muy abundantes casos del más absoluto y total de los anticlericalismos.
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