Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 8 de octubre de 2004
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El Instituto era su particular infierno
SANCHO
Quizá en demasiadas ocasiones, he aludido al escaso impacto mediático que provocan noticias de cuya gravedad se debería derivar un mayor debate social. Cuando se produce alguno de estos acontecimientos que pasa casi inadvertido bien porque no somos capaces de afrontarlo, bien porque no tenemos las agallas suficientes para buscarle posibles soluciones, aparece la fácil excusa de que la sociedad poco a poco se va insensibilizando por el cúmulo de tragedias que nos llegan a diario tanto de nuestro país como del resto del mundo.En la madrugada del 21 de septiembre Jokin Zeberio, joven de 14 años, fallecía tras arrojarse al vacío desde las murallas de Hondarribia. ¿Cómo podemos llegar a explicarnos que a esa edad se llegue a tal grado de desesperación? Pues todavía crecen más la incredulidad, el asombro, incluso la indignación, cuando todo apunta a que el origen de esta tragedia se produjo en un centro educativo. Algo que, a simple vista, puede parecer tan sencillo como acudir diariamente a clase, se había convertido en un auténtico suplicio para este joven.Jokin estaba sometido a humillaciones y vejaciones constantes por aquellos a los que no quiero calificar como "compañeros" de clase pues no son merecedores de esta palabra. Se da la terrible circunstancia de que hechos tan lamentables como éstos ya venían del curso pasado, lo que me hace sospechar que estas cobardes actuaciones tuvieron su comienzo mucho tiempo atrás.Me resultaría demasiado morboso entrar en detalles sobre lo que estos auténticos canallas fueron capaces de hacerle al joven fallecido. Una vez causado tan tremendo mal será mejor intentar la búsqueda de los orígenes de estas conductas con el fin de intentar erradicarlas. Quizás lo más urgente sea averiguar cómo puede ser posible que nadie (ni siquiera los padres del chico) hayan sido capaces de prever hasta donde podría llegar en su desesperación. Por supuesto que incluyo dentro de la misma responsabilidad a sus profesores que, por acción u omisión, han dado muestras de estar muy alejados, lamentable e irremisiblemente demasiado alejados de la cruda realidad que sufría Jokin a diario. Incluso una de sus profesoras llegó a cometer la estúpida torpeza de hacer pasar a la víctima por la humillación de, frente a sus propios agresores, hacerle recoger y poner orden los efectos de una de las afrentas realizadas contra él. Este hecho ocurrió sólo siete días antes de su suicidio.De todas formas creo que, con los menos rodeos posibles, debemos enfrentarnos con la verdad que, por cierto, casi nunca es grata. La escuela en general ya no es un espacio para formar personas y tampoco lo es la familia que se ha acomodado al pasarle este problema a los docentes. Los padres, al abandonar sus responsabilidades, esperan que todos los problemas se los solucionen los educadores y éstos, en demasiadas ocasiones, han hecho renuncia expresa de la autoridad que debían ejercer.Jokin escribió en su Chat: "Libre, oh, libre. Mis ojos seguirán aunque paren mis pies". La frase es tan turbadora como escalofriante. Sus ojos eran capaces de mirar más allá de las humillaciones y de las vejaciones pero nunca sabremos hacia donde porque ya no nos lo podrá contar. Ya sus pies han parado aunque espero que sus ojos puedan mirarnos de alguna manera para que nosotros no tengamos que permanecer con los nuestros cerrados como muestra del fracaso y de la vergüenza de una sociedad que no cumple con un deber tan fundamental como el educar a sus propios hijos.
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