Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 22 de octubre de 2004
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Carta al Rey cazador
SANCHO
No va a ser ésta una carta que pueda entrar dentro del concepto que se tiene de la palabra carta. Lo normal es que la misiva sea el medio para que alguien le comunique algo a otra persona. En esta ocasión no va a ser así pues la persona a quien va dirigida, don Juan Carlos de Borbón de Borbón, no va a recibirla. Simple y llanamente porque no se la voy a enviar. Y como no pienso hacerlo por estar convencido de que no llegaría a sus regias manos, es por lo que hago uso del socorrido subterfugio de la carta abierta. De todas formas una persona sobre la que recae la responsabilidad de llevar la corona de España no creo que, ni en el más remoto de los casos, tendría el más mínimo interés en leer unas líneas enviadas por un ceutí cualquiera.

Majestad:

Para su tranquilidad, no tanto para la mía, Su Alteza tiene sobradamente asegurada su línea sucesoria y creo andará ya más pendiente de disfrutar de su dorado retiro. Dentro de ese sosiego al que se une esa especie de ostracismo en el que le colocó el anterior gobierno y en el que probablemente continuará con el actual, da la impresión que nuestro Rey, con una Jefatura de Estado casi vacía de contenido, se está dedicando a lo que verdaderamente siempre le ha gustado: buenas comidas, barcos, caza... Dentro de los puntos suspensivos pueden colocarse cualquiera de sus otras aficiones (sobradamente conocidas) pero que, por respeto, prefiero no mencionar.

Creo que somos muchos aquellos que nos sentimos bastante desilusionados con ciertas actitudes que está tomando Su Majestad. Da la impresión que nos está haciendo olvidar aquellos grandes servicios que prestó a nuestra joven democracia y se dedica más a ser, en lugar de un Rey moderno y comprometido, un Rey más al uso y más acorde con la imagen, no precisamente positiva, que suele tenerse de la realeza.

A ello está coadyuvando su afición por abatir, en sus viajes a Rumania, especies protegidas por los convenios internacionales. No contento con el búfalo del año pasado, o con dos elefantes en África, este año y en una sangrienta carnicería ha abatido cinco osos "ursus arctos" en el mismo coto donde cazaban, por ejemplo, Nikita Kruschev o Nicolae Ceaucescu. No entiendo como, siendo poseedor de tan regia nariz, Su Alteza no se huela las pocas simpatías que pueden traerle actos de este tipo.

No creo que Su Majestad pueda tener queja alguna de la superprotección que goza por parte de la mayoría de los medios de comunicación españoles. Cualquier Jefe de Estado, incluso Rey, de cualquier estado europeo nunca habría salido tan indemne como Su Alteza de asuntos tan espinosos y escabrosos como los protagonizados por su amigo, y su administrador privado durante dos décadas, don Manuel Prado y Colón de Carvajal.

Todavía parece que se mantiene vigente el aprecio general que muchos le profesan por los servicios que nos prestó durante el proceso democrático pero entre sus aficiones cinegéticas y, mucho más grave aún, cometiendo errores como los que comete al elegir sus amistades, entre las que cito a los señores Manuel Prado, Javier de la Rosa y Mario Conde que tuvieron que ver la boda del heredero desde la cárcel, tengo la impresión que ese crédito (nunca mejor dicho estando de por medio estos "señores") está empezando a acabársele poco a poco.Atentamente,
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