Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 5 de agosto de 2004
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La Feria de las vanidades
SANCHO
Publicado en el Faro de Ceuta "Especial Feria"En algunas ocasiones a las dificultades con que me encuentro, por mi condición de simple aficionado a esto de escribir, al redactar mi colaboración semanal o de algún Especial del Faro, se añade la no fácil tarea de encontrar un título adecuado para la misma. Tengo siempre por costumbre decidir en primer lugar dicho título para posteriormente aplicarme en su elaboración. En esta ocasión lo tuve meridianamente claro, siendo plenamente consciente de que había sido poco original por haber elegido idéntico título a una novela escrita precisamente no antes de ayer. Como no atesoro erudición alguna, tras la pertinente búsqueda, supe que su autor fue William Thackeray que entre 1847 y 1848 escribió esta novela satírica. Resulta evidente que el contenido de la misma nada tiene que ver con el tema de este artículo pero su título le viene de perlas al rumbo que está tomando nuestra Feria.Conforme han ido pasando los años y las antiguas Corporaciones Municipales fueron dejando paso a los diferentes Gobiernos de la autonomía de "medio pelo" que tenemos, fue creciendo la fea costumbre de convertir la Feria del pueblo llano en un variopinto escaparate de la llamada "clase política". Como ejemplo demostrativo de lo que digo podríamos recurrir a los diferentes medios de comunicación que, en el caso de los escritos, abren sus ediciones especiales con los consabidos saludos de los primeros representantes de las distintas instituciones para enviarnos similar mensaje al del año anterior. Si oímos cualquier programa de radio o vemos cualquier programa de televisión emitidos desde la Feria, veremos desfilar ante micrófonos y cámaras el más amplio elenco de cargos públicos en representación tanto del ente autonómico (éstos bastantes más) como de la Delegación del Gobierno y Administración del Estado. En un segundo plano se deja algún que otro hueco para partidos de la oposición, sindicatos u otras instituciones.Si algún puntilloso observador tuviese la paciencia y el aguante de recopilar los guiones de las preguntas hechas a los entrevistados de un año para otro, podría comprobar que las diferencias entre ellos son mínimas y además no andaré muy descaminado si afirmo que las respuestas tampoco varían demasiado. En fin, tópicos y más tópicos la mayoría de ellos en torno a un eje central que se resumiría en aquello de "hay que ver lo bien que lo está haciendo usted". En el caso de que un entrevistador o entrevistadora (rara avis) no siguiese estos derroteros ya se preocupará el entrevistado o entrevistada de darse el oportuno autobombo.Este año nuestra particular Feria de las vanidades tendrá la oportunidad de renacer de su monótono letargo debido a la remodelación de su enclave habitual. La explanada de la Marina se ha convertido en un magnífico y versallesco (no por de la cortesía sino por lo de los jardines) Parque que además de para el deleite de la ciudadanía servirá para todo tipo de loas en torno a lo bien que lo estamos haciendo.Lo único preocupante del asunto es que, como diría el refrán, "aunque la mona se vista de seda..." y lo esencial de la Feria, vanidades aparte, es conocer el estado en que se encuentra nuestra festividad de Agosto para así conseguir su resurgimiento. Esta época del año, a pesar de la no muy boyante situación económica de la Ciudad, se aprovecha para el periodo vacacional por muchos ceutíes cuya ausencia (que se nota bastante) se ve compensada, sólo en parte, por los que vuelven a su tierra natal durante unos días.La Feria actual es una Feria que prácticamente ha perdido aquella bonita decoración, aquel buen gusto de casetas como El Abujero o Los Abanicos. La Feria actual es aquella a la que gran número de jóvenes bajan, tras el botellón de rigor, hartos (como mínimo) de copas para adentrarse en casetas que, dentro de un estruendo ensordecedor, repiten e incluso empeoran el mismo ambiente del resto del año en los locales de invierno. La Feria actual es aquella en cuyas tómbolas ha triunfado plenamente el bilingüismo, lo que imagino llenará de regocijo al diputado Mustafa Mizzian. La Feria actual es aquella cuya única repercusión a nivel nacional es la operación policial del último día en busca de inmigrantes ilegales. La Feria actual es aquella que obliga a los feriantes a, debido al costo del suelo y del barco, poner unos precios que la hacen inasequible a un buen número de ceutíes. La Feria actual es aquella que dedica a actuaciones unos 25 millones de las antiguas pesetas cuando sólo la actuación de Joan Manuel Serrat costó alrededor de 20 millones de las mismas. La Feria actual es aquella que, según sus principales responsables, tiene gran cantidad de solicitantes deseosos de montar casetas, pero parte del poco espacio existente se dedica a aparatosas casetas institucionales, totalmente fuera de lugar, para seguir con aquello de convencernos a todos de lo bien que...En fin, éstos son algunos de los aspectos de nuestra Feria que, entre todos, entiendo debemos procurar mejorar dejando a un lado esa otra Feria de las vanidades que, al fin y al cabo, sólo son eso, vanidades.
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