Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 25 de junio de 2004
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Política de compadreo
SANCHO
Las recientes elecciones al Parlamento Europeo fueron un claro ejemplo de cómo la ciudadanía está cada vez más harta de los mensajes que le llegan desde la llamada "clase política". Los dos principales partidos de nuestro país dieron una clara muestra de lo poco que parecen interesarle los asuntos europeos cuando, para encabezar sus candidaturas, colocaron a dos políticos que acumulan más fracasos que éxitos y a los que daba la impresión se quería premiar con una especie de "prejubilación" que, en realidad, esconde una moderna versión de aquel ostracismo que practicaban los antiguos griegos. Escuchar a cualquiera de los dos, hablando de todo menos de Europa, era una clara invitación para que el sufrido votante se abstuviera.

A nivel local el panorama era, si cabe, más desalentador. El candidato de los populares, al parecer en horas bajas, dio toda una lección de bravuconadas del peor estilo frente a una candidata socialista bastante inexperta. Aquí no se pretende convencer al votante de las virtudes de programa alguno sino utilizar la única táctica frente al rival de "tú eres todavía peor" y así creo que no vamos a ninguna parte. Resultaba histriónico ver como se jactaba el representante popular de su victoria en unos comicios de tan lamentable participación. Mejor hubiera sido "taparse" un poquito pero ha demostrado sobradamente que ése es un estilo que no le va.

Cuesta trabajo creer de qué forma los políticos van minando poco a poco las ilusiones que se depositan en ellos mediante las urnas. Se ha llegado a un absoluto maquiavelismo en el que los fines, que se pretenden alcanzar, todo lo justifican. Los ilusos votantes nos tragamos ya todo lo que nos echen y los políticos caen en el mayor de los descréditos, cosa que a ellos da la impresión de no importarles lo más mínimo. En mi lugar de trabajo, debatiendo con unos compañeros sobre las candidaturas en unas elecciones locales, he llegado a escuchar (lleno del mayor de los asombros) como una compañera expresaba la idea de que era capaz de admitir la corrupción como algo normal y corriente siempre y cuando los resultados finales de la gestión fueran beneficiosos para nuestra Ciudad. Lógicamente si el pueblo llano da por hecho y admitido aquello de "si se lo tienen que llevar que se lo lleven", se les allana bastante el camino a los que utilizan la política para "medrar" (fig. mejorar uno de fortuna).

No han sido pocas la confianza y la ilusión depositadas en el PSOE en las últimas elecciones generales y algunos, quizás por viejos y escarmentados, estamos empezando a vislumbrar cosas no demasiados claras. Un Rubalcaba que recuerda bastante épocas pasadas, ministras que tienen que ser corregidas constantemente por el superministro Solbes, Moratinos que nunca parecer estar plenamente convencido de lo que dice, la medalla (la de la Virgen no, la militar) otorgada y retirada a Bono...

La última y bastante preocupante, la decisión de no llamar a José María Aznar para que declare frente a la comisión investigadora del 11-M. Si quien presidía entonces el gobierno de España y, por dar un apunte, no convocó al gabinete de crisis estipulado para esos casos, sino a otro algo "sui generis", se considera no tiene que aportar nada relevante para tan importante investigación... que baje Dios y lo vea (lo he puesto sin pensar en la reciente visita de ZP a Su Santidad).

Supongo que todavía se estará en tiempo de rectificar, pues "compadreos" de este tipo sólo van a conseguir ahondar todavía más el enorme abismo que se está abriendo entre la clase política y sus sufridos votantes.
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