Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 21 de mayo de 2004
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Cuando Marruecos huele alguna peseta
SANCHO
Es durante la sobremesa cuando menos tiempo dedico a ver televisión. En primer lugar porque soy víctima de ese soporcillo implacable e irresistible que me hace dormitar en el sofá y en segundo porque casi toda la programación emitida a esa hora se me hace insoportable. O te pones a ver, mientras haces la digestión, los documentales de bichos en TVE2 (con las consiguientes fatiguitas), o tienes que sentir otra clase de náuseas ante el impresionante animalario que te presentan las demás cadenas que coinciden con los programas calificados como "rosa" o "del corazón". Agravados éstos por toda la parafernalia en torno a la boda principesca que desde mi republicanismo declarado y confeso, espero que no convicto, se me hace absolutamente insufrible.

El pasado lunes, afortunadamente, cambió algo el panorama pues la Televisión Pública Local emitía una sesión plenaria de la Asamblea de Ceuta. No es que la oratoria de nuestras diputadas y diputados sea demasiado atrayente pero los temas tratados, al afectarnos de forma directa, despiertan (nunca mejor dicho) el interés. Ya viene de lejos la aspiración de los comerciantes ceutíes que, desde su permanente e imparable crisis, aspiran a la conversión de la frontera con Marruecos en aduana comercial y fue éste uno de los asuntos que más animó la sesión.

Hubo posturas que, por ser ya repetidas hasta la saciedad, no me llamaron la atención. Todo lo contrario me ocurrió con las manifestaciones del portavoz del PP y del Presidente de la Ciudad que fueron mucho más rotundas y claras de las que habitualmente realizan. Habrá que convenir en que escuchar al Sr. Carreira cuando confirmaba la imposibilidad de alcanzar acuerdo alguno con Marruecos se hacía patente si el país vecino "huele que alguna peseta viene a Ceuta", no es algo que se escuche todos los días. Esta afirmación, evidentemente, la compartimos muchos más pero el escucharla en un foro como éste le da mucha mayor relevancia.

Tampoco estuvo nada mal el escuchar aquello de "las relaciones exteriores deben estar en manos del Gobierno de España", sobre todo cuando en las filas populares parece que no ha sentado nada bien la visita de José María Aznar, presidente del PP, a Washington para continuar la línea que tan malos resultados les trajo en las elecciones generales. Además continuó con su particular obcecación y no tuvo reparos en entrevistarse con el señor Donald Rumsfeld que pasa sus horas más bajas debido a su probable implicación en las torturas aplicadas a prisioneros iraquíes.

Escribo la colaboración mientras que veo el documental de Canal Plus sobre el "talibán ceutí" que escandalizará y provocará abundantes golpes de pecho en los de siempre, en los profesionales de la táctica del avestruz, en los que todavía parecen no conocer la ciudad en la que viven. Surgirá la manida frase de "siempre nos sacan para lo malo" y, supongo, se saca lo que hay, un documental sobre un vecino del Príncipe Alfonso no se va a grabar en la calle Alfau, digo yo.

De nada sirven las posturas farisaicas y las realidades están ahí y deben afrontarse desde posicionamientos serios y rigurosos, de nada vale dar la espalda a lo problemas. Marruecos lo tenemos al ladito y las pretensiones de la dinastía alauí son sobradamente conocidas. Su estrategia, propia de la filosofía árabe, de esperar pacientemente y dar tiempo al tiempo, cada vez les está dando mejores resultados.
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