Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 7 de mayo de 2004
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Control en las Mezquitas
SANCHO
Creo que, a estas alturas, deberían de ser pocos los que dudaran sobre la poca relevancia de nuestra Ciudad en el panorama nacional debido, entre otras razones, al gran desconocimiento que existe sobre nosotros y que, por lo tanto, nos tiene de forma bastante acusada en el olvido. Poco importa el signo de quien nos gobierne desde Madrid pues, en la mayoría de los casos, las medidas tomadas con el fin de favorecernos se limitan a parcheos y actitudes de cara a la galería. Esperemos que, por el bien de la ciudad, la nueva administración estatal tome medidas que demuestren como totalmente erróneos estos planteamientos.En este periódico, muchísimo antes de que los desgraciados sucesos del 11-M sorprendiesen de la forma que lo han hecho a los servicios de inteligencia españoles, se había alertado en numerosísimas ocasiones sobre la absoluta falta de control de la labor realizada en algunas escuelas coránicas de Ceuta y sobre alguna que otra soflama de carácter integrista surgida en alguna mezquita. En El Faro del día 14 de febrero de 2002 declaraba Juan Cotino, director general de la Policía, "hay caldo de cultivo para el fanatismo islamista en el Príncipe". Al día siguiente comentaba un servidor en este mismo espacio que sería momento ya de empezar a preocuparse sobre la importancia de ese "caldo", si era una simple tacita o allí habría caldo de sobra.La tragedia de marzo en Madrid ha demostrado que el cultivo del fanatismo islamista había dado sus frutos alumbrando un monstruo capaz de tamaña masacre. Ni siquiera el atentado del 16 de mayo de 2003 en Casablanca pareció, a pesar de su gravedad, advertencia suficiente. Los tentáculos de este monstruo habían llegado mucho más allá de donde se podría imaginar y sus funestas consecuencias así lo han puesto de manifiesto.Esta nueva amenaza, que de forma tan siniestra y horrible está mostrando sus credenciales, necesita urgentes medidas que intenten paliar sus nefandos efectos. José Antonio Alonso, ministro del Interior, ha empezado a tomarlas y creo que, tanto él como todo el ejecutivo en general, deberían empezar a sosegar un poco tan alocada carrera de medidas urgentes. Entiendo que una persona como él, procedente del mundo de la judicatura, tendría que ser más mesurada en sus declaraciones. Controlar que no puedan aprovecharse las mezquitas u otros lugares de culto para fines terroristas, incluso extender el control al contenido de las "jutbas" que proclaman los imanes, puede que resulte necesario en algún que otro caso pero estas medidas, al generalizar de esa forma, han caído como un mazazo sobre las comunidades islámicas.Desde fuentes islámicas se comenta que las pequeñas mezquitas u oratorios no son el foco del radicalismo, sino que desde las seis o siete grandes mezquitas existentes en España es de donde se propagan lecturas fundamentalistas del islam. Asimismo consideran injusto que se haya puesto en el punto de mira, frente a sus propios vecinos, a miles de musulmanes que residen y trabajan en nuestro país.Entiendo que se debería impulsar un riguroso control hacia la enorme cantidad de inmigrantes en situación ilegal que viven y trabajan en nuestro país. No es fácil en un país con tan enorme movimiento de viajeros en fronteras, puertos y aeropuertos, pero tener datos de las personas de procedencia islámica que hay en España sería el primer paso.Se hace necesaria la colaboración policial con Marruecos y otros países árabes y no buscar estúpidas y oportunistas ventajas políticas cuando se tengan contactos de alto nivel entre nuestro gobierno y los de estos países.
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