Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 23 de abril de 2004
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Idólatras
SANCHO
No será ésta la primera, supongo que tampoco la última, vez que utilice en mis colaboraciones alguna referencia sacada de autores carnavalescos. Éstos han sido ampliamente denostados desde muchos sectores que, supongo, se ven a sí mismos como portadores de esencias culturales que jamás podrán alcanzar esta gente, incluso gentuza, del Carnaval. En este caso me refiero a la letra de un pasodoble, escrito por Antonio Martínez Ares para su comparsa Calabaza, titulado "Lobo". Es el lobo de la droga al que describe de forma admirable y con gran riqueza metafórica de la que, por citar un detalle, refiere como "su vecino es un camello con dos jorobas donde brotan en una muerte y en otra dinero".Estas dos palabras, entre otras, muerte y dinero (tan relacionadas con el mundo de la droga) podrían aplicarse perfectamente a una más de sus víctimas, Diego Armando Maradona. Querido y odiado, ensalzado y deshonrado, héroe y villano... pero al fin y al cabo tan víctima como el más desconocido de los drogadictos que, en cualquier esquina, muere en la más absoluta y triste de las soledades.Me resultan tan sobrecogedores como incomprensibles los testimonios, oídos en la radio, de quienes se concentran a las puertas de la clínica donde se encuentra ingresado. No alcanzo a comprender esas dosis de ceguera, de fanatismo, de exaltación hacia esa figura a la que idolatran. Aquel, casi niño, que a punto de cumplir 16 años debutaba en la Primera División argentina. Un niño que, sin haber llegado a participar en la selección juvenil, un año después jugaba su primer partido en la selección absoluta de la mano de César Luis "Flaco" Menotti.Su vertiginoso inicio de carrera marcó ya una vida alocada y llena de prisas. Se tragaba de forma desbocada, incontenible, lleno de desatino, las etapas de la vida que cualquier otro va siguiendo de forma natural. A eso no sólo le empujaba ese "lobo" que le ha desgarrado el corazón sobre todo a partir del mundial de 1986 cuando, tras ganarlo, declaró "Estoy subido a un Fórmula Uno". Entonces ya estaba totalmente enganchado a un mal con el que empezó a coquetear en su paso por el Barcelona. También le empujaba a este desenfreno su entorno, auténticas hienas sumidas en la riqueza a costa de ir labrando la mayor de las ruinas para su ídolo.Decía Menotti el martes en la COPE sobre Diego que "ahora está pagando toda esa vida agitada y desproporcionada que ha vivido". Esta es ya una realidad incuestionable. Pero lo que sí hay que cuestionarse es cómo se puede llegar hacía esos extremos de idolatría hacia quien se le ha visto totalmente drogado cuando la policía argentina lo detuvo en su apartamento, o cuando la emprendió a tiros con los periodistas, o en las bacanales que celebraba en su chalet de Sevilla, o cuando declaraba haberse tirado de cuerpo entero hacia la droga, sin olvidar sus últimas imágenes, patéticas y lamentables, en el palco de la Bombonera de Boca.Recientemente y gracias al Torneo de Colegios agustinos hemos vivido en Ceuta bellos momentos de fútbol para niños. Pongo este ejemplo como podría haber puesto cualquier otro de los muchos torneos y campeonatos que se celebran en nuestra Ciudad. Quisiera que ninguno de estos chavales tomase como ejemplo a Diego Armando Maradona. A pesar de haber sido elegido por Internet como el mejor futbolista de todos los tiempos, a pesar de sus años de gloria, a pesar de esa mágica zurda, a pesar de todo eso, el Pelusa no puede ni deber ser jamás ejemplo para ningún niño.
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