Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 30 de diciembre de 2002
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Buenos propósitos (Anuario del Faro de Ceuta)
SANCHO

Siempre han sido y son, estos tiempos navideños y de final de año, momentos muy propicios para todo tipo de celebraciones, tanto familiares como de amigos o de trabajo, en las que reinan por un lado las mayores alegrías, y por otro (nada desdeñable, por cierto) los mayores niveles de compromiso y de actitud farisaica. También son momentos escogidos para las demostraciones de solidaridad con los desfavorecidos, en los que me temo predomina más la preocupación por salir en la correspondiente foto que el interesarse de verdad por encontrar fórmulas que acaben con las enormes desigualdades e injusticias existentes.

Por supuesto que también son el momento, por excelencia, para efectuar balance del año que se termina y dar a conocer la, a veces interminable, lista de buenos propósitos para el año que está a punto de entrar. Esto es algo de lo más habitual y prueba de ello es esta misma colaboración, impregnada de ese espíritu, al igual que ocurre con la edición especial de este periódico.

Donde ya se desbordan todas las previsiones inimaginables es cuando el año entrante se ve marcado, además en sus inicios, por una convocatoria electoral. Aquí es cuando se rizan todos los rizos que uno sea capaz de imaginar. Los que gobiernan se afanan por rematar el mayor número posible de proyectos y convertirlos en realidades, batiendo para ellos todos los récord de inauguraciones que uno imaginarse pueda. Este loco afán lleva a modificar elementos de una ciudad relativamente nuevos y que, al ciudadano de a pie, le cuesta trabajo creer que ya sólo sirvan para ser destruidos por la piqueta. Tampoco es que lo que están en la oposición se queden a la zaga pues, principalmente aquellos que se ven con más posibilidades de gobernar, también se afanan en prometerlo todo. Da igual el colectivo con el que se reúnan. Ellos siempre les prometen que la primera ley o medida a tomar por su gobierno, será aquella que solucione su particular problemática. Vamos que, si intentasen cumplir lo prometido, no sé de qué manera podrían satisfacer tantísimas reivindicaciones a la vez.

Puestos ya a hacer el balance de lo pasado y a pensar sobre el futuro que se nos viene encima, entiendo que todas las acciones promovidas por el actual equipo de gobierno de la Asamblea de Ceuta se han visto muy condicionadas por el pacto que se suscribió para destituir al equipo de gobierno encabezado por Antonio Sampietro. Pienso que es innecesario poner ejemplos sobre “manzanas” u otro tipo de exquisiteces. No podría aplicarse aquello de que dicho equipo pasó a mejor vida pues ha resultado que, parte de sus componentes, han continuado su vida política igual de bien o puede que bastante mejor. Entiendo que este pacto “contra natura” podría ser elemento condicionante de la futura campaña electoral. Por otro lado, sería muy injusto si no reconociese el gran esfuerzo realizado por Juan Vivas para abrir vías de solución a importantes problemas de la ciudad, pero también creo que se ve rodeado por bastantes cargos que no dan la talla adecuada (en absoluto pretendo hacer un chiste fácil).

El caso es que, de cara a la próxima contienda electoral, todavía me pregunto si se repetirán las sorpresas en los resultados electorales, tan inesperados en muchos casos, que se han dado en nuestra ciudad. Me gustaría, siempre dentro del respeto a la voluntad popular, que el proceso electoral siguiese cauces que podríamos calificar como más normales, es decir  que este pueblo no se deje engañar por enésima vez. Pueblo que sigue demostrando la más absoluta de las apatías y el máximo desinterés por los asuntos que le conciernen, puede que aburrido ya de las ilusiones puestas en los más variados aspectos y que, casi siempre, se han visto defraudadas.

He oído en estos días una frase de un habitante del pueblo gallego de Muxía, llamado Queco, en la que decía “HA TENIDO QUE MORIRSE EL MAR PARA QUE NAZCA UN PUEBLO”. Muestra clara de la desesperanza ante sus conciudadanos que, puede que demasiado tarde, ha visto la verdadera cara de quienes les gobiernan. Ojalá no nos ocurran a los ceutíes desgracias que nos hagan despertar cuando ya sea tarde, demasiado tarde.

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