Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 5 de julio de 2002
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Inauguraciones
SANCHO
Cuando en la mañana de ayer me dirigía hacia mi Colegio iba, como casi siempre, sumido en mil y una cavilaciones. Una de ellas predominaba, con diferencia, sobre las demás. Son, aproximadamente, veinticinco años los que llevo trabajando en la misma barriada y, ante el próximo y obligado cambio de Centro, se acumulan multitud de recuerdos y momentos para la nostalgia. Me refiero a la Barriada de Juan XXIII a la que, después de tantos años, considero como la mía. Pero ayer había algo que no me cuadraba, vamos que por un momento pensé que, con mis despistes habituales, me había ido para otro sitio. El caso es que no era así, la Barriada era la de siempre pero sometida a una frenética actividad de adecentamiento y lavado de cara. Nunca, ni siquiera después de las fuertes lluvias que, en un par de ocasiones, dejaron sus calles llenas de barro y suciedad, repito que nunca había visto tal despliegue de los servicios de limpieza que se afanaban en dejar todo lo más presentable posible. Enseguida caí en la cuenta. Al mediodía, por fin, tendría lugar la deseada inauguración del paso elevado sobre la Carretera Nueva, ahora Martínez Catena. Mi querida Barriada, tan dejada de la mano de Dios y de la de los hombres, por fin era noticia y además positiva. Es justo reconocer que en un tiempo récord se ha construido ese paso elevado que esperemos termine con esos niños cruzando de forma tan temeraria por esa peligrosa curva. Desgraciadamente, he vivido el atropello de algún alumno y son unos momentos tan duros que, por fin, ya nadie más tendrá que sufrir. El despliegue de reformas y obras por toda la Ciudad está resultando espectacular y cuesta trabajo creer que las miras no estén puestas en las siguientes elecciones a nivel local. Evidentemente que las reformas son necesarias y supongo mejorarán bastante el aspecto y la vida en Ceuta. Pero además de este objetivo, tan importante como el que más, el partido que nos gobierna supongo que tendrá otro objetivo, muy legítimo, como es el de obtener el mayor número posible de votos en las próximas elecciones. No comprendo el por qué se tiene que intentar enmascarar o disimular con buenas palabras, que suenan a excusas, algo que es tan claro y tan evidente. Tengo la impresión de que el próximo congreso de este partido y la inauguración de este paso elevado van a ser como el pistoletazo de salida para una larga y movida confrontación preelectoral. Cuando, cerca del mediodía, ya me marchaba todo presentaba el mejor aspecto posible. No sé si algún montoncillo de basura se habría escondido debajo de la alfombra, sería disculpable porque había mucha tarea y mucha prisa. En el local social de la Barriada un excelente servicio de catering esperaba la llegada de las Autoridades y de un escogido grupo de vecinos. El local no es demasiado grande y sería por adaptarse a la capacidad del mismo. Dentro ya del coche y, llegando a la curva, contemplé una curiosa imagen que para siempre quedará en mi recuerdo, pues espero no se repita. Mi querida alumna Mari Emi, la de la risa contagiosa, acompañada de su madre y sus dos hermanos (con todos los pertrechos de playa incluidos) cruzaban la carretera. No por el paso de peatones, tampoco por el paso elevado pues todavía no había sido inaugurado oficialmente, sino por donde casi siempre, por la dichosa curva. Un policía local de servicio que contemplaba atónito la escena, detenía el tráfico. No menos sorprendido estaba yo de verle allí, en el cruce, pues es una imagen totalmente inhabitual. Bueno, la verdad es que tampoco era para sorprenderse tanto. No todos los días se inaugura en Ceuta un paso elevado.
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