Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 12 de julio de 2002
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Aznar mueve ficha
SANCHO

A la vuelta de las vacaciones, en septiembre, hará ya un añito que un servidor de ustedes opina, por medio de la letra impresa, sobre asuntos de la vida cotidiana que llaman, en menor o mayor medida, mi atención. No tengo la menor duda sobre el acierto de Carmen Echarri en convertir esta página 4 de El Faro en un foro donde se vierten diversos y variados pareceres sobre multitud de asuntos. Para los no muy acostumbrados a esto de que las opiniones sean varias y múltiples, me gustaría hacer especial hincapié en la palabra que encabeza la página, “OPINIÓN”, que como tal es diversa y no única.

Por otro lado el firmar con seudónimo no es una cuestión de querer utilizar el anonimato para ocultar mi identidad, de sobras conocida. ¿Quién no conoce al águila de este periódico?. Tampoco es necesario ya en un país en el que, con el sufrimiento de muchos, quizás demasiados, se ha llegado a poder opinar libremente. Además de observar y opinar, al que suscribe lo que le gusta es escribir y, salvando las distancias que son enormes, emular en la medida de mis posibilidades a quienes en la tradición literaria y periodística española han utilizado y utilizan los seudónimos.

Para este viernes era difícil no caer en la tentación de opinar sobre ese ya famoso cuaderno azul del presidente del gobierno que, cuando se abre, supongo pondrá en vilo a más de un militante de su partido. En esta ocasión todavía más, si cabe, pues ha realizado la más amplia remodelación de su gabinete desde que llegase a la Moncloa. El Sr. Aznar ha dado nuevamente cumplida muestra de que maneja el tema con bastante autoridad presidencialista y que los criterios que cuentan son los suyos y nada más. Por poner un ejemplo, en la pugna entre el revoltoso Álvarez Cascos y Javier Arenas, ha reafirmado rotundamente la posición de éste último.

Aunque hay a quienes le parecen lejanas, las miras de la clase política (de toda la clase política, sea del color que sea) están puestas en la primera prueba de las elecciones municipales. No olvidemos que por el especial carácter de la autonomía tan “sui generis” que nos dieron a los ceutíes, nuestras elecciones autonómicas también son municipales. Al año siguiente, en el 2.004, vendrá el plato fuerte de las legislativas. A no ser que a don José María Aznar no le agrade el cariz que tomen las encuestas, tras un año de gestión del nuevo gobierno, y nos dé el sorpresón de adelantarlas.

Pues precisamente esas elecciones generales tan lejanas, creo que son el motivo principal por el que el presidente del gobierno ha decidido mover sus peones para dar un poquito más aire al equipo que puede no tenga tan de su lado, como podía parecer, el resultado final del partido (valga el símil futbolístico). Estos movimientos ministeriales o ¿por qué no?, los muchos nombramientos que ha realizado el presidente Vivas en nuestra ciudad, tendrán detrás de sí un detallado estudio de los méritos de los aspirantes al cargo. Serán de lo más variopinto y a alguno de estos peones les habrá costado bastante ver su esfuerzo coronado.

En el caso que nos ocupa de los movimientos realizados por el Sr. Aznar parece que el objetivo ha sido la consolidación y el reforzamiento de su posición. Supongo querrá mantener su postura lo más airosa posible, no queda tan lejano su final como presidente por él mismo anunciado, y no le ha temblado el pulso lo más mínimo para apartar y de paso “echarles el muerto” (según el dicho) a los cesados o cambiados de las áreas ministeriales que mayor rechazo han recibido. Esperemos que sea para bien y que movimientos inesperados no acaben derrumbando todas las piezas del tablero.

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