Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.
Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado. Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO. |
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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 21 de junio de 2002
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Esquiroles de segunda
SANCHO
Me siento, como hago habitualmente los jueves, frente al teclado y al monitor y también, como casi siempre, un poco apretado de tiempo. No creo que este acto modifique mi actitud frente a la huelga general que ha sido no sólo de total apoyo sino también de intentar convencer al mayor número de personas posible para que participen en la misma. A nivel local y personal me voy a quedar con dos aspectos de esta huelga. Uno porque me ha llamado poderosamente la atención y el otro porque me ha indignado bastante. De todas formas el éxito de la misma creo ha sido grande en Ceuta, por lo menos en lo que se refiere al aspecto general de la ciudad, con la mayor parte de locales cerrados y, por cierto, la playa con más gente casi que el domingo. Cuando daba por la mañana el habitual paseo a mi perrita, algo más tarde que de costumbre, llamaba poderosamente la atención como, sin ser festivo, las niñas del barrio jugaban en la calle. Tengo por costumbre charlar un poco con ellas y hacerles siempre algún comentario. Aunque en mi trabajo estoy siempre en contacto con niños, también en mis ratos libres me gusta estar en contacto con ellos. Les digo lo habitual de “qué suerte hoy sin cole” y todas me contestaron lo mismo que su señorita les había dicho que no tenían que ir. Por otra parte los compañeros del sindicato me habían comentado que el seguimiento de la huelga por el profesorado en general no iba a ser el esperado y me parece que en mi colegio yo era el único que hacía huelga. De verdad que no entiendo en absoluto esta postura farisaica por parte de algunos compañeros de profesión. Respeto totalmente que no secunden la huelga quizás porque el tema del paro y la solidaridad a alguno le quede demasiado lejos. Pero no puedo compartir, en absoluto, la cómoda postura de inducir a los niños para que no acudan a clase y así tener un cómodo día de asueto cuando al final de curso dicen estar muy “quemados”. Me parece una postura muy poco coherente y que se saca provecho, muy injustamente, de un grave problema que afecta a muchísimas trabajadoras y trabajadores. De ahí que en el titular los califique como esquiroles de segunda porque no llegan, ni siquiera, a la categoría bastante triste de esquirol. El otro aspecto llamativo para mí de este 20 de junio en Ceuta ha sido la muy abundante presencia de la Policía Nacional en nuestras calles. La mayoría de los ciudadanos se queja constantemente de que no hay forma de encontrar un policía en la calle cuando de verdad te hace falta e incluso los propios sindicatos policiales se quejan del poco número de efectivos. Pues bien hoy era todo lo contrario. Al menos por todo el centro de la ciudad no había manera de dar cuatro pasos sin encontrarte a un policía nacional. Medida sorprendente la tomada por el Delegado del Gobierno cuando la ausencia de incidentes creo ha sido total y absoluta. No acepto, en absoluto, esta presencia policial que más que para proteger, creo que estaba ejerciendo una labor totalmente intimidatoria. No creo que hubiese circunstancia alguna que hiciera necesario ese despliegue policial y más aún en una ciudad como Ceuta donde se echa tanto de menos la presencia de la Policía Nacional en multitud de situaciones en las que el ciudadano de a pie necesita de su protección frente al acoso de los de siempre.
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