Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 5 de abril de 2002
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Derecho de asilo
SANCHO

Cuando estas líneas puedan leerse en El Faro del viernes es probable que la terrible situación vivida en la basílica de Belén haya tenido algún tipo de conclusión. Deseo fervientemente que el final no acreciente todavía más los dramáticos momentos que se viven en Tierra Santa. Escuchaba a un franciscano, máximo responsable del convento de Jerusalén, que se lamentaba por la situación de sus treinta compañeros sitiados en Belén, junto a unos doscientos palestinos, muy cerca del lugar donde nació Jesucristo y recordaba aquel derecho de asilo medieval, hoy sin valor legal alguno, al que se acogían los que pisaban suelo sagrado.

Creo que los cristianos, en general, no nos estamos haciendo el debido eco de un hecho como éste que reviste tantísima gravedad. Desde nuestra cómoda postura somos excesivamente pasivos y conformistas. Estamos ya tan saturados de tragedias que resulta demasiado difícil que nos conmovamos pero, en este caso, me cuesta trabajo creer que se pueda permanecer impasible. Sí, comprendo que todos se pregunten ¿qué puedo hacer? La respuesta no es fácil. En mi caso, he enviado una muy correcta pero, a la vez, muy enérgica y contundente carta al embajador de Israel en España protestando firme y resueltamente por esta agresión del ejército israelí.

No podemos seguir más tiempo indiferentes ante este atentado. Resulta demasiado ridícula la postura del actual presidente europeo. Es ya demasiado evidente como, al menos en el plano de las relaciones internacionales, este cargo no sirve absolutamente para nada. Bueno, para algo si puede que sirva, para acatar de forma obediente y sumisa la postura del presidente Bush.

Hace muy poco que tropas españolas y con destino en Ceuta regresaban de Kosovo. Prácticamente todos los componentes de la OTAN han enviado tropas para remediar en algo el conflicto de los Balcanes. Milosevic está siendo juzgado por el Tribunal Internacional de la Haya. ¿Y Sharon? ¿Es intocable? O lo verdaderamente intocable es el enorme poderío económico de la comunidad judía en los EE.UU, sin olvidar en ningún momento el fenomenal cliente en la adquisición del más sofisticado armamento que es el estado de Israel.

El general Sharon intenta acabar con los palestinos y se equivoca con la forma que tiene de utilizar la fuerza. Ya en 1.982, en Beirut, estuvo a punto de acabar con Arafat. Puede que vivo, puede que muerto, el líder palestino siempre resulta triunfante hasta en las derrotas. El espíritu, el orgullo inquebrantable de un pueblo oprimido no se destruye ni con la ayuda de los tanques. La historia ya lo ha demostrado en multitud de ocasiones.

Parece que en este caso el gobierno de Israel con su apoyo al general parece que desconoce o no quiere conocer la historia. Hace ya unos años que el entonces primer ministro Isaac Rabín declaró que la única manera de acabar con esta lucha era la separación entre Israel y los territorios ocupados. Puede que esto fuera lo que le costó la vida. Fue asesinado por un extremista israelí. Ahora nos viene otro intransigente, otro intolerante, responsable máximo de las matanzas de Sabra y Chatila, que está ampliando y de qué manera su catálogo del horror, para que el odio y la violencia se acrecienten todavía más, para seguir un camino que va a tener un muy difícil retorno, porque pretender algún tipo de paz o tregua con la derrota absoluta y la eliminación de los palestinos es algo tan irreal que sólo puede tener lugar en la mente de visionarios de la talla del tristemente recordado Adolfo Hitler.

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