Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 15 de febrero de 2002
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Caldo de cultivo
SANCHO

De verdad que ni en la obra del genial dramaturgo francés Eugène Ionesco, representante indiscutible del llamado teatro del absurdo, con esos diálogos construidos a base de frases hechas pero sin el más mínimo de los sentidos, plenos de preguntas y respuestas mecánicas que a nada llevan, podríamos encontrar tal cantidad de puede que..., seguramente..., a lo mejor..., según fuentes oficiales sin confirmar..., como nos encontramos en todas las declaraciones sobre la implantación de grupos fundamentalistas en nuestra ciudad o, al menos, sobre la importancia que puedan tener determinadas estructuras encaminadas a captar nuevos adeptos que nutran esos grupos y que, en gran número de casos, han terminado siendo reclutados por bandas terroristas.

Algunas de estas actitudes aparentan ser lo más parecido a la estúpida táctica del avestruz que, escondiendo la cabeza, piensa que está totalmente fuera de peligro por aquello de “ojos que no ven...”.

No quisiera poner en duda la eficacia de los mandos de los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado, a nivel local, en su tarea de controlar estos brotes de fundamentalismo que, como se ha demostrado sobradamente, son el semillero donde se nutren las organizaciones terroristas. Más grave sería que desde las altas, o no tan altas, esferas políticas se estuviese frenando la investigación policial, por aquello de lo complicadas que resultan las no demasiadas buenas relaciones con el vecino reino de Marruecos.

En el Faro de ayer pudimos leer como el director general de la Policía Juan Cotino asegura que “hay caldo de cultivo para el fanatismo islamista en el Príncipe”. Será momento ya de preocuparnos hasta dónde puede llegar la importancia o la trascendencia para todos nosotros de ese caldo. Vamos que si es la simple tacita que tomamos para cenar los que ya empezamos a tener una edad, o por el contrario hay caldo de sobra para condimentar un buen potaje que deje saciada a una Bandera del Tercio. Aunque últimamente, en cuanto al número de sus efectivos, ya no son lo que eran.

A evidencias tan claras y tan preocupantes se les debe dar la respuesta que merecen. Creo que ya ha llegado el momento de tomarse en serio determinadas reuniones en centros religiosos, escuelas que escapan a todo tipo de control, posible paso por la frontera del Tarajal de extremistas especializados en desestabilizar y, por supuesto, poner en el sitio que merece a más de un iluminado que intenta nadar entre dos aguas o, mejor dicho, intenta pescar en río revuelto.

Todo este tipo de actividades entiendo son un peligro latente que va más allá de nuestras fronteras y en nada favorecen la imagen exterior de nuestra ciudad, no demasiado bien considerada en determinados círculos. Sin olvidar en ningún momento el riesgo para nuestro futuro que pueden tener todo este tipo de movimientos.

Como hice para comenzar, utilizaré de nuevo una referencia literaria para la conclusión, en este caso espero no tengamos que caer en la desesperación del gran escritor checo Franz Kafka que, sumido en un ambiente opresivo, se sumió en un desánimo y en una angustia que deseo fervientemente no terminen instalándose en este pueblo.

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