Santiago Vicente Pecino es maestro de Educación Secundaria y Secretario del Colegio San Daniel de Ceuta llevando más de treinta años dedicado a la ensenanza.

Entre 1.983 y 1987 fue Concejal (de Medio Ambiente y de Sanidad) en el Ayuntamiento de Ceuta integrado como independiente en la lista del PSOE. Fue uno de los cuatro disidentes de este Grupo Municipal que firmó el voto de censura contra Francisco Fraiz, teniéndose que esperar a la resolución de los tribunales para que fuese sustituido por Aurelio Puya. A raíz de esta escisión del PSOE, fue uno de los fundadores del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) en el que continúa como militante de base, habiendo sido miembro de su Comisión Ejecutiva y candidato al Senado.

Ha estado vinculado a diversas entidades y movimientos ciudadanos: 12 años como presidente de la A.V. Gral. Orgaz, Vicepresidente de la Asociación Coral, Presidente de AGRUCAR (Asociación de Agrupaciones Carnavalescas) y Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación.

Actualmente dirige y presenta el programa de radio, Tiempo de Pasión en COPE CEUTA y es columnista semanal, desde el año 2001, en El Faro de Ceuta con una sección titulada EL OBSERVATORIO DEL ESCUDERO que se publica los jueves y firma como SANCHO.

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El Observatorio del Escudero
Ceuta, 6 de diciembre de 2001
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Un lío de mucha gente
SANCHO

De esta forma tan chocante y curiosa “un lío de mucha gente”, ha calificado el actual inquilino de la Moncloa a la manifestación contra la LOU celebrada en Madrid el sábado 1 de diciembre. No me debería asombrar demasiado esta calificación, o mejor dicho descalificación, de tan multitudinario acto viniendo de quien viene. El Sr. Aznar al que cada vez veo metido en una paranoia del poder, poder absoluto se entiende, que crece por momentos se está convirtiendo en la mejor y más fiel réplica del muñeco que le imita en el Canal Plus.

El acto organizado en Madrid el pasado miércoles para ¿celebrar? el 23 aniversario de nuestra Carta Magna no tuvo desperdicio. En esta ocasión se quiso rodear de sus cachorros de las Nuevas Generaciones que últimamente y en un alarde de modernidad, sientan a sus elegidos en el mismo suelo del escenario para que arropen al líder. De verdad que la imagen resulta esperpéntica. Cuesta trabajo comprender como unos jóvenes que supongo universitarios y tienen a sus compañeros de toda España en pie de guerra contra la LOU, puedan hacer la claque a su máximo mandatario y encima reír sus desagradables ocurrencias que él mismo acompaña con risita de hiena.

Otra de las “virtudes” de nuestro presidente es que siempre me ha parecido hace gala de un cinismo impresionante. Las hemerotecas están ahí y cuando todavía no se había aprobado la Constitución, que al parecer conmemoraba entre risas y aplausos, el entonces joven José Mari en diversos artículos periodísticos, allá por el año 78, hacía críticas bastante contundentes en contra de la Carta Magna que por entonces se gestaba. Como no me merece el más mínimo interés, no recuerdo haber visto imágenes del señor Aznar en aquellos tiempos, pero no cuesta demasiado imaginar cómo debían ser. Seguro que con abundante gomina y el sempiterno  bigotito, bien al estilo de los oficiales de la película “Raza” o más probablemente al estilo del que lucía Charles Chaplin en la película “El gran dictador”, remedando al tristemente famoso cabo austriaco que sumió al mundo en la que quizás ha sido la más horrible de las guerras.

Con qué términos tan lamentables y vejatorios intentó minimizar la importancia de la protesta más grande contra la política de su gobierno que ha tenido lugar en la calle. Los claustros y las asambleas universitarias han debatido hasta la saciedad la dichosa Ley y la rechazan por aplastante mayoría. El esfuerzo de organización que supone haber realizado esta marcha en Madrid ha debido ser enorme. Horas y horas de trabajo e ilusión puestas por nuestros universitarios para que ahora venga el Sr. Aznar para decir, con su habitual gracejo, que la gente va a las manifestaciones más o menos en plan excursión, que se colocan unas cuantas pancartas y la masa se pone detrás sin saber muy bien lo que hace y donde va.

En esta ocasión me parece que le ha traicionado su más oculto y recóndito subconsciente. Estos jóvenes que le jaleaban y aplaudían fervientemente son hijos y nietos de los que no conocen demasiado bien lo que es una manifestación libre y democrática. Claro que sí, para ellos el manifestarse era ir de forma más o menos aborregada detrás de lo que les ponían delante. Pero, ¿por qué?, evidentemente porque las manifestaciones a las que asistían eran a las multitudinarias y muy bien organizadas, demasiado diría yo, de la plaza de Oriente.

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