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Riffien
Ceuta, 9 de junio de 2005
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Argelia, 1919 (I)
Javier Martí
En el año 1919, Millán Astray efectuó una visita a Argelia con el fin de estudiar la Legión Extranjera, comisionado por el ministro de la Guerra.Desde Melilla partió hacia Orán, donde recibió permiso del general Nivelle para visitar los cuarteles, oficinas, almacenes y compañía de depósito de reclutas de Sidi-Bel-Abbes. Este hecho contrarió al militar español, ya que la intención era poder conocer el máximo de datos y detalles sobre los legionarios franceses.Millán Astray dijo al general: "yo desearía ver el regimiento de marcha de la Legión que está en Tremecén, mi general". Nivelle contestó que el regimiento estaba listo para partir a campaña y no podía ir.Millán Astray insistió: "y mi Rey, ¿qué dirá si no llevo más datos que los burocráticos y vuelvo a España sin ver a los soldados legionarios?""¡Ah! Si es el Rey de España el que lo desea, marche en el tren ahora mismo", terminó consintiendo el general francés.Una vez en Tremecén, hizo acto de presencia en el acuertelamiento de la Legión Extranjera, donde fue recibido cordialmente por la oficialidad. Saludó a la bandera de la Legión, que fue engalanada con sus seis condecoraciones y dos forrajeras.La compañía del capitán Dessaunnay, veterano de la Primera Guerra Mundial y de África, formó en revista en traje de guerra para presentar honores de jefe a Millán Astray, a lo que siguió un desfile ante el militar español.La Legión Extranjera de Francia se creó en 1831, pasando por la curiosa vicisitud de que se cedió a España en 1835, creándose otra nueva con destino en Argelia dividida en dos regimientos, uno en Sidi-Bel-Abbes y otro en Saida, además del regimiento de marcha en Tremecen.Con motivo de la guerra Carlista en el año 1835, el gobierno francés decidió auxiliar al ejército liberal con la Legión Extranjera. Desembarcaron en España el 16 de agosto de 1835, en el puerto de Tarragona. La expedición la componían 123 jefes y 4.021 soldados, efectivos que se aumentaron hasta 5.000 con la incorporación de reclutas que estaban en Francia, organizando seis batallones legionarios a las órdenes del general Bernelle.Durante el transcurso de 1835 a 1838, hicieron la campaña por el norte de España, batiéndose constantemente y sufriendo toda clase de privacioens, hasta que en Campos de Barbastro, el día 2 de junio de 1837, puesta frente a frente de otra legión extranjera organizada por el bando carlista, se embistieron con tal denuedo y ensañamiento que ambas legiones se destrozaron. Este fue el principio del fin de estas tropas que, rotas, maltrechas y miserables, hubieron de volver a Francia el 8 de diciembre de 1838, saliendo de Zaragoza una columna compuesta por 66 oficiales y 183 soldados, como restos gloriosos de los seis batallones que gallardamente desembarcaron en Tarragona. Esta fue la fugaz vida de la Legión Extranjera francesa en España.Millán Astray tuvo oportunidad de conocer datos interesantes sobre este cuerpo del ejército francés, que había combatido en guerras coloniales de Argelia, marruecos, Cahomey, China, Indochina, Madagascar, en Italia, en Méjico o en la Primera Guerra Mundial, donde alcanzó el primer puesto después de perder 142 jefes y oficiales muertos en el campo de batalla y más de 20.000 bajas entre muertos y heridos de tropa.
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