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Ceuta, 7 de abril de 2005
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Laureada para el Tercio
Javier Martí
En el año 1928, una vez pacificado el norte de Marruecos en la zona correspondiente al protectorado español, tuvo lugar el inicio de un expediente en el que se proponía la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando con carácter colectivo a todo el Tercio por su participación en la campaña.Este hecho alegró a los jefes y oficiales de la Legión, porque significaba un reconocimiento implícito a la importancia de la participación de los efectivos del Tercio en el objetivo de la campaña de Marruecos desde el inicio de los andares legionarios a finales de 1920.Aunque el expediente nunca finalizó, ya que la última noticia al respecto es una publicación resumida del mismo en el Boletín del Ejército en febrero de 1936, sí quedan las numerosas declaraciones que se efectuaron en el mismo.La mejor defensa fue la que realizó José Millán Astray, el fundador, personándose ante los instructores del expediente, de la que se resume lo siguiente:"...En los combates de Casabona, Sebt, Taxuda, Ambar y Tizzi-Assa, tomó parte más de la mitad de las unidades que tenía organizadas. En los de Tifaurin, Sidi Mesaud, Afrau, Cobba-Darsa, Gorgues, Afurit, Kudia Tahar y Monte Malmusi, tomó parte con dos o tres banderas completas, y, por último, en el conjunto de combates que constituyeron la operación de librar el campamento de Xauen, recoger las fuerzas del sector y retirarlas sobre Tetuán, intervino con cinco banderas de las seis organizadas que, para un efectivo total de 1.429 fusiles sufrieron 674 bajas, es decir, más de la mitad, sin que en ningún momento padeciera lo más mínimo la moral de las tropas ni su eficacia táctica. El Tercio, como elemento de choque, ha contribuido de modo principalísimo a casi todas las operaciones esenciales de guerra, llevadas a cabo durante la campaña, acreditando extraordinario valor y disciplina y sufriendo 2.000 muertos y 6.000 heridos, lo que representa más de un tercio del total efectivo que ha pasado por sus banderas. Examinando entre los innumerables combates a que han asistido estas brillantes fuerzas aquellos que, por su importancia, merecen más atención y en los que su actuación resulto más especialmente distinguida y pueden ser de aplicación para la concesión de la cruz de San Fernando, como recompensa colectiva, resultan ser los siguientes:...""...Por todo lo expuesto me permito manifestar que la laureada que se pide para este Cuerpo por el General don José Sanjurjo, Jefe Superior, seguramente se inspira, no tan solo en los hechos aislados en los que se encuentran muchos y fundados motivos para conceder tan altísima recompensa, sino también en su conducta gloriosa de heroísmo y alto espíritu de sacrificio durante toda la guerra, por haber empleado en los casos de mayores riesgos y fatigas y haber tenido la suerte y el galardón de no haber sufrido derrota alguna, y porque desde el 7 de enero de 1921 (primer hecho de armas) hasta el día 5 de julio de 1927 (último combate con bajas), asistió la Legión; a 505 operaciones de guerra, 85 convoyes y 309 agresiones, o sea, en total 845 hechos de armas y que las bajas en acción de guerra fueron: 116 jefes y oficiales muertos, 319 jefes y oficiales heridos, 1.871 clases y legionarios muertos y 5.775 clases y legionarios heridos, o sea, un total de 8.081 bajas, y teniendo en cuenta que el número de orden de alistados en la Legión desde septiembre de 1920 al 10 de julio de 1927 ha sido de 19.379 hombres, de los cuales 10.255 sufrieron bajas por distintos conceptos y 2040 son destinos que no empuñan el fusil en el combate, nos dan un cálculo aproximado que el número de hombres que durante la campaña combatieron en las filas de la Legión, sufrieron bajas, puede estimarse 12.000 a 14.000, y como estos 12.000 a 14.000 han sufrido 8.171 bajas, el tanto por ciento de las sufridas por los contingentes combatientes de la Legión durante la campaña, es bastante más del cincuenta por ciento. Asimismo habrá de tenerse en cuenta el principal puesto que la Legión tuvo en el socorro de Melilla cuando su derrumbamiento en 1921 y después en su reconquista. El de la parte más importante y fundamental en la heroica y nunca superada hazaña de resistencia en la retirada de Xauen y en la brillantísima parte que le correspondió en la toma y conquista de Alhucemas, en la que se inicio el fin victoriosos de la campaña. Asimismo la confianza que a la Legión concedió siempre el mando, como lo prueba el hecho de que sus banderas actuaron en todos los territorios, formando parte de todas las columnas de choque y fueron empleadas en cuantas ocasiones el Mando necesitó emplear tropas de la mayor seguridad y confianza, que jamás ni una sola vez desmintieron. Añadiendo el haber ganado la Legión el singular galardón entre todos los Cuerpos, de la concesión de dos de sus Medallas Militares para su bandera y el haber recibido como admiración del extranjero honorificada su bandera con la Cruz de Guerra francesa, y, por último, teniendo en cuenta que este expediente se tramita a petición del heroico e insigne General D. José Sanjurjo, marques del Rif, y que el que declara es el fundador de la Legión, que ha recibido el alto honor de ser nombrado su coronel honorario, y por estas razones, debe aportar cuantos datos puedan esclarecer el criterio de los que han de juzgar la concesión de la laureada a la Legión, y ante ellos y con el mayor respeto, me permito pidiendo disculpa por ser un documento dictado por mi modesta persona, el incluir mi "orden de despedida a la Legión" cuando cesé en su mando por mi ascenso a General, por creer que en esta orden y con números todos comprobables en los archivos del Cuerpo, se expresa de una manera sucinta su gloriosa historia y sus virtudes, que me permito sintetizar en el espíritu de sacrificio, en el de socorro y fundamentalmente en el de disciplina y valor. Para terminar y considerando que estas palabras, por dimanar de tal alta Autoridad y por venir de General heroico e insigne que, con su esfuerzo y decisión, dio fin victoriosos a la cruenta y larga guerra de Marruecos con la victoria de Alhucemas; el General Primo de Rivera, marqués de Estella, quien en lugar público y en ocasión solemne dijo las siguientes palabras, que son unas de las más nobles y bellas ejecutorias de la Legión: "La Legión, por su espíritu de sacrificios y heroísmo, será el arca santa en la que se guardarán las esencias del heroísmo para el día en que la Patria necesite de ella".
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