Riffien
Ceuta, 22 de febrero de 2005
 BLOGS
Los extranjeros del Tercio
Javier Martí
Cuando en 1920 se creó el Tercio de Extranjeros se abría la posibilidad de que sirvieran en el ejército español soldados de cualquier nacionalidad, aunque en su gran mayoría se alistaron españoles. Aún así, en los primeros años de su existencia, hubo una importante afiliación de internacionales, abarcando 47 países diferentes y consiguiendo superar los 4.300 individuos, lo que casi supuso el 18% de enganchados. Muchos de ellos llegaron a obtener ascensos diversos por méritos de guerra y, si la memoria no me falla, alguno alcanzó el grado de comandante.

Las estadísticas son las siguientes:

Portugal, 1.085Alemania, 912Cuba, 546Francia, 365Italia, 194Argentina, 140Austria, 90Estados unidos, 73Méjico, 70Inglaterra, 68Bélgica, 65Chile, 58Suiza, 56Polonia, 46Puerto Rico, 42Bulgaria, 42Brasil, 39Colombia, 36Argelia, 34Rumanía, 32Hungría, 32Rusia, 32Venezuela, 24Turquía, 24Checoslovaquia, 19Perú, 18Finlandia, 17Noruega, 15Serbia, 15Dinamarca, 12Grecia, 11Ecuador, 10Marruecos, 9Paraguay, 8Holanda, 8Uruguay, 7Filipinas, 6Bolivia, 5República Dominicana, 5Costa Rica, 4Siria, 4Yugoslavia, 4Lituania, 3Canadá, 2Japón, 1Guatemala, 1India, 1

De todos ellos, hay que destacar el importante contingente de hombres llegados de Hispanoamérica, que suma la cantidad de 1.047 legionarios, quienes se alistaron para participar en auxilio de la Madre Patria en épocas difíciles.

Como ejemplo, valga la historia del legionario Jaime Barros, de la 14 compañía.

Este valeroso soldado, llevado de su amor patrio abandona Nueva York para alistarse en la Legión al enterarse de los sucesos de Melilla (julio de 1921). Calificado por sus jefes como de espíritu caballeroso y honrado, se distingue por su temple y vocación militar al solicitar los puestos de mayor peligro y fatiga haciendo culto de la Patria.

Se distingue tanto en las acciones en que interviene que recibe el empleo de sargento interino.

En la operación de socorro a la posición de Tifaruin, llevada a cabo desde el 17 al 22 de agosto de 1923, en lo empeñado de la acción una bala enemiga le atravesó los ojos.

Arrebatado de la vista, sumido en las tinieblas, su herida grave y cruel no permite que decaiga su espíritu, que le hace exclamar cuando es asistido: "Mi teniente coronel, estoy contento... Las heridas unas dan el cielo y otras la gloria".

(Recogido del parte de guerra)
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.