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Ceuta, 23 de febrero de 2005
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El camino de los caballeros
Javier Martí
Millán Astray falleció en enero de 1954. El año pasado se cumplió el cincuentenario de su muerte y la Comandancia General de Ceuta dedicó un ciclo de conferencias en el que tuve el honor de participar.En el preámbulo de su testamento, dejó dicho:

"He procurado seguir el camino de amor a Dios, el del culto a la Patria, al honor, al valor, a la cortesía, al espíritu de sacrificio, a la caridad, al perdón, al trabajo y la libertad con justicia, o sea, el camino de los caballeros..."

Y, ¿cuál es ese camino de los caballeros a que hace referencia?

Tenemos que retrotraernos mucho más en el tiempo, a la época de la campaña de Marruecos. En marzo de 1926, Marcial Sánchez Barcaiztegui Gil de Sola, alumno de la Academia de Infantería, solicitaba su ingreso en la Legión. Millán Astray le escribió explicándole que debería seguir el camino de los caballeros.

Habrás de rendir culto al honor, culto que te obligará a que tu conducta en todos los órdenes, tanto militares como civiles, sea pura e inmaculada, depurada en todos sus conceptos, siempre inclinada al bien, evitando en todo momento los pasos en falso, las conductas dudosas y las compañías perniciosas.Culto al valor, que te sobreponga a las flaquezas humanas y al instinto de conservación, para ofrendar con gusto la vida y poder mirar a la muerte cara a cara; pero este valor ha de ser sereno, tranquilo, ecuánime, sin exaltaciones ni depresiones, sin despreciar al enemigo si fuere poco, sin temerle cuando sea mucho.

Culto a la cortesía para que tus actos se rijan siempre con la exquisitez de los caballeros españoles; dulce en el trato, afable con todos, respetuoso para con los superiores, galante con las damas, singularmente amante y entusiasta del soldado, al cual has de cuidar constantemente, encauzándole y atendiéndole con fraternal cariño.

Y como final, culto a la Patria, altar en donde has de ofrendar cuanto seas, todo lo que poseas, cuanto puedas valer, y como compendio y suma de los ofrecimientos, entregar en ese santo altar tu vida, con la seguridad de que sólo así esta Patria será grande.
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