Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.
Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta. |
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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 24 de febrero de 2010
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¿Quién puede creerse a Paco Márquez?
Manuel Calleja
El nuevo plan para el aumento de la recaudación fiscal me parece el colmo del descrédito del consejero Paco Márquez. Hace menos de dos meses el consejero, a través del Presidente, presentaba en la Asamblea un Presupuesto que, a la luz de lo ahora anunciado, estaban muy mal hecho. Un Presupuesto tiene dos partes fundamentales: ingresos y gastos. Los ingresos hay que calcularlos cuidadosamente y ser precavido en las estimaciones, porque de ellos dependen los gastos. No ha tardado el consejero ni dos meses en confesar que los ingresos del Presupuesto están mal calculados, que no sirven para nada y que hay que comenzar a recaudar más o a vender lo poco de patrimonio inmobiliario que la Ciudad todavía posee. El Presupuesto se ha ido cuadrando demasiados años por medio de los cálculos de ingreso del IPSI, unos ingresos que compensa el Estado en la parte que la Ciudad no consiga recaudar. Ello ha hecho que el Presupuesto de Ingresos sea una especie de ficción fiscal, que sirve para otros cálculos como los de la deuda. Paco Márquez ahora nos intenta vender una falsa austeridad. Una austeridad en la que no se recortan gastos, en la que no se dice que no podemos seguir tirando el dinero y que ahora toca gastar en lo fundamental y en lo necesario y dejar de hacerlo en las mil chorradas y disparates habituales del gobierno de Vivas. El hecho de no realizar un plan de inspección fiscal bueno, como el que sí tiene el Estado, y que el eje del aumento de ingresos de la Ciudad sea la enajenación de locales y de parcelas, no hace más que indicar la nula voluntad por tener unos ingresos sensato, correspondientes a la actividad económica de los tributos locales y el deseo de poner un parche, ganar un poco de dinero y de tiempo para seguir tirando unos meses, esperando que milagrosamente la crisis se termine. En vez de ajustar el Presupuesto por el gasto, en vez de vigilar la ejecución del Presupuesto y diseñar un plan de austeridad y de restricción del gasto, en vez de comportarse como un gestor responsable, el consejero de Hacienda lo que va a hacer es despatrimonializar aún más a la Ciudad Autónoma, como si no hubiese más futuro después de Vivas y de Márquez. El gobierno de Vivas no quiere atacar las bolsas de fraude a los impuestos municipales y hacer pagar al que no lo hace. Lo primero que hicieron fue subir los impuestos (en pleno verano) y ahora se ponen a vender parcelas y locales en una inundación del mercado que no hará otra cosa que disminuir su precio. Cuando hayan terminado con el patrimonio inmobiliario de la Ciudad, volverán a subir los impuestos una y otra vez, aprovechando todos los trucos de calendario. Más deuda, más impuestos, más paro, menos patrimonio municipal, más personas pendientes de las subvenciones y menos emprendedores, más gastos, menos ingresos. Estos son los grandes trazos de la gestión económica y financiera de Vivas, de todos sus consejeros económicos y especialmente del consejero Márquez. No se sabe ni recaudar, ni aprovechar el patrimonio que se tiene para que la Ciudad ingrese sin necesidad de subir los impuestos. Lo que se ha demostrado que lo único que se sabe hacer es subir el precio del agua y del alcantarillado, tributos que se cobran igual para todos, ya que nuestra corporación se caracteriza por la incapacidad que tiene para conceder exenciones y desgravaciones.
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