Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 3 de junio de 2009
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Mayor Oreja, más allá de sí mismo
Manuel Calleja

Un nuevo debate entre los dos cabezas de lista del PSOE y del PP para las Elecciones Europeas y las apreciaciones de la semana pasada se han confirmado. Mayor Oreja está más a la derecha que la mayoría de la sociedad y, también, de buena parte del electorado del Partido Popular.

No dejar de ser curioso el empleo de los términos "normal" y "normalidad" que hace el candidato conservador. De entrada tendría que aclarar lo que él entiende por "normal" o por "normalidad", si para él son una media, lo deseable o lo que se atiene a la norma, porque cualquiera de estas tres acepciones podría ser imputada a sus palabras.

La normalidad como media solamente existe en la mente históricamente congelada de Mayor Oreja. La normalidad como adecuación a la norma, valga la redundancia, puede que sea a la que se refiere el candidato popular, pero siempre que la norma la pongan él y sus compañeros de las cavernas.

Finalmente la normalidad como lo deseable se entrecruza con la anterior acepción. Para Mayor y sus inspiradores del Alto Medievo (Tomás de Aquino ya era un progre irredento para ellos) la "normalidad" es que se cumplan obligatoriamente la norma que ellos le quieren imponer a toda la sociedad, quiera ésta o no, lo desee o no, sea buena o no.

Mayor Oreja y los que piensan como él quieren llevarnos a todos a un modelo que es el suyo. No digo que no pueda ser válido y deseable para ellos, sino que no nos permiten optar a los demás, no nos permiten desarrollar otros proyectos porque todo lo que no sea su "normalidad" es anormalidad.

Aquí radica el problema básico del pensamiento paleoconservador que representa arquetípicamente el candidato del Partido Popular. El problema es que ellos quieren imponer a todas las personas cada minúsculo mandato de sus conciencias, porque se consideran en posesión de la verdad (cosa por el otro lado comprensible dada su ingenuidad) y, sobre todo, porque ellos piensan que la verdad y el conocimiento son inalcanzables para el resto de los seres humanos. Se creen superiores.

Este deseo de legislar y encorsetar la vida de los individuos contrasta con el desaforado afán por descontrolar la vida económica, evitando todos los controles para que unos pocos se enriquezcan a costa de los demás.

Nada de libertad para casi todos y toda la libertad para unos pocos. Éste es el ideario conservadores, el del Mayor Oreja y el que el Partido Popular quiere llevar al Parlamento Europeo en nombre de España. De los votos del próximo domingo dependerá el tipo de representación española en el Parlamento Europeo.

Junto a lo indicado anteriormente, Mayor Oreja sigue ocultando ese magnífico conjunto de soluciones a la crisis que el Partido Popular dice tener, pero que a nadie cuentan y que parece que ellos son los únicos que han descubierto.

Tan patética es la situación que los populares proponen diametralmente lo contrario a lo que Cumbre del G-20 tras Cumbre del G-20 se está aprobando y que está dando los primeros resultados.

El PP tiene una agenda oculta, vergonzosa y que nadie cuerdo en el mundo apoyaría en las actuales circunstancias.

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