Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

@ email








Asimetrías Urbanas
Ceuta, 21 de enero de 2009
 BLOGS
Transporte público y sus consecuencias
Manuel Calleja

El "Observatorio de la Sostenibilidad", una iniciativa creada desde la sociedad civil, ha sabido poner el dedo en la llaga a unos de los problemas cotidianos más importantes de Ceuta, pero tan cotidiano que muchas veces no se aborda con la seriedad y profundidad suficiente: el abuso del coche particular en Ceuta.

Apuntan desde el "Observatorio" que esto consagra un modelo insostenible desde el punto de vista medioambiental. Pero iría más allá de lo estrictamente medioambiental, porque todas las esferas de la vida están interconectadas y terminan ineludiblemente en la Economía.

El gobierno de Ceuta apuesta exclusivamente por el transporte privado, en la creencia de que el transporte público es más una especie de beneficencia para desvalidos que un derecho para todos los ciudadanos. Además no valora las consecuencias económicas y fiscales que tiene esta opción tanto para la ciudad como para la Hacienda autonómica

Es un lugar común decir que el uso y el abuso del coche privado se deben a determinada mentalidad que se ha llamado "la cultura del coche". El coche como objeto de deseo, señal de status y expresión de la libertad personal. Siendo esto cierto en alguna medida, hay que preguntarse si hay alternativas para los que quieren salirse de "la cultura del coche". Porque de lo contrario estaremos en un ciclo en el que la ausencia de alternativas agrava un problema para el cual las soluciones se van haciendo menos plausibles según pasa el tiempo.

La presencia masiva de coches particulares en una ciudad como la nuestra tiene unos costes elevados tanto para lo público como para lo privado. Las calles son las que son y no se pueden inventar nuevas, siendo casi ineslática la relación entre vías y vehículos en un territorio con las características geográficas de Ceuta.

El tiempo que se emplea en atascos circulatorios y en la heroica actividad de aparcar el vehículo supone una pérdida de tiempo que es cuantificable económicamente y que afecta a la productividad. Todo el tiempo que se pierde en vehículos parados en calles colapsadas y en la búsqueda de la plaza de aparcamiento inexistente es dinero que se gasta sin beneficio posible y cuyo gasto se ha de repercutir en los consumidores finales.

No solamente el uso y el abuso del coche suponen un sobregasto a las empresas y un sobreprecio a los consumidores, sino que lastra silenciosa pero gravemente las economías de las familias. El dinero de la compra del coche, el mantenimiento, el combustible y el seguro es mucho y más cuando se hace necesario tener más de uno en una familia.

No apostar por los transportes públicos significa gastar más dinero en las infraestructuras del transporte privado. Al mantenimiento continuo de calzadas que se deterioran más rápidamente, se une la reserva de espacio público para aparcamientos, cuando podrían ser dedicados a otros servicios, la construcción de aparcamiento subterráneos, así como el personal y los medios que hay que dedicar a la imposible regulación de un tráfico de dimensiones demenciales. Lo que se gasta en esto, se deja de invertir en necesidades más perentorias.

El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.