Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.
Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta. |
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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 12 de noviembre de 2008
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Esperanza y cambio
Manuel Calleja
El pasado martes fueron las elecciones presidenciales en los EEUU y no voy a descubrir nada a nadie si digo que venció el candidato demócrata Barack Hussein Obama. Al triunfo del Partido Demócrata en las presidenciales se le ha unido una ampliación de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y en el Senado. Cuando Barack Obama presentó su candidatura a la Presidencia, muchos pensaron que o bien no tenía ninguna posibilidad debido a su discurso demasiado liberal (en el significado que los estadounidenses dan a este término), o bien que los Estados Unidos no estaban aún preparado para un Presidente que perteneciera a una de las minorías del país. Comenzó la larga campaña electoral norteamericana. Prácticamente la totalidad de los analistas daban por segura la nominación de Hillary R. Clinton y solamente se preveía como sorpresa al ex senador sureño John Edwards. A Obama se le consideraba como demasiado "liberal". La campaña de Obama, que será objeto de amplios de estudios en los próximos años, no se consideró vencida en ningún momento. Siguieron adelante pese a saber que se estaba enfrentando abiertamente al aparato demócrata y a su elegida desde hace ocho años. Parecía una locura y un suicidio político atacar a una maquinaria política y financiera como la que representa la familia Clinton dentro de los demócratas. Obama quería ofrecer a los demócratas el cambio y la esperanza y no cejó en su empeño. Se sucedieron las primarias y los "caucuses" Llegó la Convención Demócrata Nacional y Obama consiguió doblegar al aparato, que aún podía dar la vuelta a los resultados gracias a los delegados no elegidos en los procesos internos. Obama no admitió componendas; obtuvo la nominación y eligió con absoluta libertad a su compañero de candidatura: el también senador Joe Biden. Ya en la campaña nacional Obama ha conseguido movilizar a una gran mayoría de norteamericanos a los que las políticas conservadores habían conseguido quitar el interés político. El mensaje de esperanza y cambio ha calado en la sociedad estadounidense. Contra lo que fue la pobre campaña republicana de denunciar la vacuidad de Obama, la mayoría de los norteamericanos han sabido reconocer que estos son valores que ellos necesitan. La mayoría de los estadounidense han dicho que los valores no son únicamente negativos y de decir "no a todo". Obama no sólo va a asumir un liderazgo político propio del cargo. Obama va a asumir algo mucho más importante, un liderazgo moral que él ha ofrecido y los ciudadanos de su país han aceptado y que también ha podido entusiasmado a casi todos los países del mundo. La lucha por las propias convicciones; la lucha por la democracia y por la limpieza de los procesos electorales; la idea de que el gobierno es un instrumento para hacer el bien y para transformar la sociedad son parte del mensaje que Obama ha ofrecido al mundo. La segunda parte, y ésta es más técnica. No se puede gobernar contra la demografía. Los políticos del mundo que quieran ir contra la realidad tienen la opción de aceptar sus derrotas, retirarse o pervertir los procesos electorales.
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