Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 15 de octubre de 2008
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Hasta las narices
Manuel Calleja

Estoy hasta las narices, por no ser más grosero, de la situación lamentable que las navieras y las autoridades nos hacen vivir a los ceutíes cada vez que queremos ir a la Península.

Cotidianamente padecemos unos precios abusivos, unos controles supuestamente de seguridad que hacen que tengas que ir con el DNI en la mano para probar que uno es quien dice ser, porque con los ceutíes opera la presunción de fraude.

Si a alguien le quedaba dudas después de sufrir los precios variables de las navieras, la consideración de que los horarios son simple ciencia-ficción y que somos tratados simplemente como objetos de enriquecimiento y no como clientes, los hechos del pasado temporal les habrá hecho que la venda de los ojos se les caiga.

No sé si las explicaciones que he leído y oído merecen la mínima atención, porque son un ejemplo de la poca capacidad y de la mínima inteligencia de quiénes han osado proferirlas.

Se ha comentado que el barco que salió de Ceuta tuvo que esperar varias horas para atracar en el puerto de Algeciras porque éste estaba cerrado. ¿A quién se le ocurrió cerrarlo sabiendo que venían barcos desde el otro lado del Estrecho? Y si se sabía que estaba cerrado, entonces ¿por qué se permitió que saliera un barco desde Ceuta?

Hasta donde sabemos todos los barcos tardan cerca de una hora en atravesar el Estrecho. Este tiempo se amplía cuando hay temporal. ¿No pudieron las autoridades portuarias de Algeciras dejar libres varios atraques sabiendo como sabían que iban a llegar barcos llenos de personas?

¿Por qué no se avisó puntualmente a los pasajeros de las contingencias del trayecto y de los problemas en el puerto de Algeciras? ¿Aún no se han enterado en las navieras de que la información es la mejor receta contra la desesperación y aporta tranquilidad al pasaje?

Que a nadie se le ocurra decir que lo mismo la megafonía no funcionaba bien, porque entonces lo que está es reconociendo que ese barco no debió salir. Si la megafonía no funcionaba: ¿Cómo hubieran avisado de una evacuación? ¿Acaso no puede la tripulación hablar con los pasajeros?

Dado que la travesía estaba alargándose más allá de lo esperable: ¿Se tomaron algunas medidas especiales para atender a las personas embarcadas más débiles como niños, enfermos y mayores? ¿Por qué no se distribuyó agua gratuitamente entre el pasaje? ¿Por qué la empresa naviera y la autoridad portuaria no compensan económicamente a los pasajeros que perdieron enlaces de autobús, tren o avión y/o a los que tuvieron que pagarse una pernoctación por la imprevisión de ambas?

Que a nadie se le ocurra decir que cuando uno se monta en un barco pierde todos sus derechos. Es mentira. Los derechos humanos no se pierden por montarse en un barco. ¿El que dijo esto piensa que cruzar el Estrecho es entrar en un campo de concentración durante la travesía?

Lo dije al inicio y lo repito para acabar: estoy hasta las narices de las navieras y de las autoridades portuarias. Carmen Echarri dijo que los pasajeros habían sido tratados como borregos, yo creo que la directora de este periódico pecó de prudente, porque seguro que  los animales hubieran sido mejor tratados.

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