Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 23 de julio de 2008
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Márquez, de rara avis a avis vulgaris
Manuel Calleja

Definitivamente el consejero Márquez no vale un céntimo de euro. Yo era de los que pensaba que era una "rara avis" dentro del gobierno de Vivas, tanto por su preparación intelectual como por su forma de comportarse, pero la forma de llevar los asuntos de la Hacienda ceutí y de llevarse como político han dado al traste con mi ingenua percepción.

Me pareció anecdótico que el consejero presentase unos Presupuestos no sólo vergonzosos en lo económico, sino digno de un estudiante chapucero en lo que era su mera formalidad documental. Pensé que debía ser por el poco tiempo que llevaba o porque algunos funcionarios le habían querido hacer una "novatada cuartelera" sin más importancia.

Pero el consejero Márquez ha dado muestras de que esto no era una anécdota y ha empezado a destapar el tarro de las esencias poco a poco. El asunto de la "Manzana del Revellín" fue su estreno como consejero perfectamente homologable del gobierno de Vivas. Presentó un expediente que era un desastre, con contradicciones internas, con lagunas graves de algunas posibilidades que no eran las que en ese momento el PP quería y lo mandó al Consejo Económico y Social para su dictamen.

En el Consejo Económico y Social. la desastrosa propuesta del consejero Márquez encontró el rechazo firme de los que somos los representantes de CCOO de Ceuta en este órgano. Nos dijeron de todo, tanto en privado, en la prensa y en las sesiones del Consejo. Éramos enemigos de los intereses y el desarrollo de la Ciudad. No pudiendo el consejero esperarse tres días para la aprobación del dictamen incorporó lo que era una propuesta provisional al expediente del Revellín, algo que no está previsto en el Reglamento del Consejo, que indica que sus dictámenes están compuestos por el cuerpo aprobado y los votos particulares si los hubiere. Prefirió ignorar el Reglamento y burlarse del Consejo antes de permitir que su expediente más preciado se viera manchado por nuestras opiniones.

El tiempo nos ha dado la razón, especialmente cuando indicábamos que el precio que se iba a abonar por el alquiler y posteriormente por la adquisición de la propiedad del solar era absolutamente disparatado, ya que la Ciudad pagaría a precio de local comercial en la calle Real lo que era un equipamiento, que siempre tiene un precio menor. Tuvo que llegar la tasación de una entidad bancaria y un nuevo informe del Interventor para que se nos diese la razón que tuvimos desde un principio.

Ahora Márquez se dedica a descalificar a la oposición con el triste argumento de que la oposición no se entera de nada y que la oposición no es constructiva. El primer argumento es lamentable porque la oposición no para de solicitar documentación, informes y entrevista con cargos públicos, mientras que el consejero y sus secuaces dan todas las órdenes posibles para poner todos los obstáculos posibles a la oposición.

Pero el colmo es cuando pide una oposición constructiva. La verdad es que yo todavía no sé que es eso de ser una "oposición constructiva", ya que lo que tiene que ser una oposición es responsable, algo que no se encuentra en los últimos años de ejercicio de a oposición del PP al Gobierno de España.

La principal obligación de la oposición, como acabo de decir, es la responsabilidad, consistente en indicar todo lo que a su juicio no se hace bien o se podría hacer mejor. Lo que no es labor de la oposición es alabar al consejero, decirle lo bueno que es y los defectillos que tiene como si se tratase de una convivencia parroquial, que es a lo que se parece este gobierno de Vivas y Gordillo. El consejero Márquez ya está en la valía media del gobierno al que pertenece y tendrá que luchar para no descender a la categoría de la ordinariez y la bajeza política.

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