Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.
Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta. |
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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 26 de marzo de 2008
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La inexistente diferencia entre vecinos y ciudadanos
Manuel Calleja
No es la primera vez que en "Asimetrías Urbanas" hablo sobre la representación real y la representación virtual. Como esto es una columna de opinión y no un libro de texto, me voy a permitir repasar someramente estos dos conceptos y a lo largo de este artículo emplearé para analizar un fenómeno representativo que se da en Ceuta. La representación real se da cuando hay acto de voluntad que establece la relación de hablar y actuar en nombre de otro (representación) entre el representado y el representante. En la representación virtual, la representación nace sin acto de voluntad entre representante y representados, siendo sustituida por la voluntad de otro (o de otros) o por la voluntad del representante que cuenta la impone por medios coercitivo de una intensidad mayor o menos. Una democracia, como la que vivimos, se caracteriza por la existencia de representación real, de forma que quien habla y actúa en nombre de los ciudadanos lo hace porque esos mismos ciudadanos así lo han decidido. El Presidente Zapatero habla y actúa en nombre de todos los españoles, porque la mayoría de los españoles así lo han decidido. Juan Vivas hace lo propio en Ceuta, porque la mayoría de los ceutíes lo han decidido. El problema surge cuando alguien quiere traspasar las fronteras de la representación real que ejerce en entra en el tenebroso mundo de la representación virtual. El asociacionismo en España se ha caracterizado por tener pocos integrantes, por crear una multitud de pequeñas entidades, cuyos dirigentes, ante la realidad de sus exiguos datos de pertenencia, intentan su representación más allá de la que ostentan, que es la de su asociación concreta. Muchas asociaciones, quizá las más activas, tienden a representar a más personas que a sus asociados. Nos encontramos con organizaciones de consumidores y de usuarios que hablan en nombre de todos los consumidores y usuarios sin preguntarles si quieren ser representados por ellos o por alguien. Este asunto, muchas veces menor, adquiere en Ceuta una cierta importancia por la existencia del llamado "movimiento vecinal" que está constantemente en los medios de comunicación, ejerciendo una representación que muchas veces entiendo que es virtual y no real. Ceuta se ha llenado de presidentes de barrios, que hablan en nombre de los vecinos y que establecen conversaciones con la Administración autonómica como representantes de esos vecinos. Tres preguntas me surgen y las que trataré de dar respuesta: ¿Quién ha elegido al presidente de su barrio? ¿Qué diferencia hay entre un vecino y un ciudadanos? ¿Por qué extienden la representación que les corresponde más allá de su asociación? Estos presidentes de barrios no son presidentes de ningún barrio, sino de una asociación de vecinos establecida en un barrio. La consecuencia es clara, solamente representa realmente a sus asociados, la representación de los vecinos no asociados se la abrogan virtualmente, esto es, porque ellos quieren. Extienden su representación porque no hay proporción entre las pretensiones de lo que quieren representar y el número de sus asociaciones. Por más que me he esforzado por distinguir al ciudadano del vecino no lo he conseguido. Salvo que en Ceuta tengamos una gran población de eremitas, que no conozcamos, todo ciudadano es también vecino. Por lo tanto, la representación de una zona de la ciudad, como de toda la ciudad, corresponde a la Asamblea elegida en mayo pasado, pues la representación de los ciudadanos es política y no asociacionista. Lo reitero, como ceutíes, vecinos y ciudadanos quien nos representa es Juan Vivas y no el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos. Si alguien tiene la intención de representar a los ceutíes, sólo tiene que esperar a mayo de 2011, presentarse a las Elecciones Autonómicas, ganarlas con una mayoría suficiente y ser elegido Presidente de la Ciudad Autónoma; mientras no haga esto únicamente representará a sus asociados. Si la ciudad Autónoma quiere incentivar la participación de los ciudadanos en los asuntos más cercanos pues no tiene nada más que hacer que cumplir el Reglamento de Participación Ciudadana y si crean las Juntas de Distrito con un diputado (concejal) encargado, pues mejor que mejor, que personal aburrido hay de sobra entre los diputados del Grupo Popular.
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