Ayer el gobierno presidido por Juan Vivas aprobó la propuesta de alquilar más de tres mil metros cuadrados en la "Manzana del Revellín" para trasladar a este emplazamiento el actual mercado de abastos. Esto era lo que el gobierno de Vivas quería hacer y es lo que ha hecho, sin atender ningún argumento, sin pensar los obstáculos objetivos que veía y sin mostrar el más pequeño espíritu crítico consigo mismo. Ellos lo han hecho y ellos tendrán que asumir todas las responsabilidades.
El gobierno de la Ciudad no ha sido capaz de justificar con una credibilidad mínima los motivos para trasladar el mercado. Nadie entiende el interés, las ganas, las prisas y las ridículas razones que exponen. Cuando la racionalidad no tiene con qué alimentar y empieza a imaginar, y la imaginación es muy perspicaz libre a la hora de buscar relaciones, causas, efectos y explicaciones a comportamientos inexplicables.
Vivas quiso contar con la bendición del CES para su operación y mandó la propuesta a este órgano consultivo, convencido que la mayoría que habían formado los representantes de la Ciudad con los empresarios iba a conseguir añadir más incienso al expediente.
En menos de una semana, tiempo récord en el CES, la Comisión encargada elaboró una propuesta de dictamen, y con unas prisas desconocidas se precipitó la convocatoria del Pleno del CES. Los representantes sindicales que en ningún momento se han dejado seducir por la mayoría formada por secuaces de Vivas votaron en contra de tanta precipitación en el procedimiento con la intención de recuperar el consenso característico de esta institución.
La reacción de Juan Vivas y los suyos ha sido la de despreciar tanto al funcionamiento, la forma de obrar y el propio reglamento del CES, dando por bueno un documento que no tiene ningún valor, puesto que el dictamen lo aprueba el Pleno del CES y no el gobierno de la Ciudad y, además hay que decir que el dictamen debe incorporar los votos particulares que se produzcan, según el reglamento del CES (aprobado bajo la presidencia de Vivas).
Ahora la justificación es para morirse de la risa. Dice el consejero Márquez que no quieren que los ceutíes estén condicionados por un sindicato. Lo dice el mismo que se ha sometido y ha dejado que una empresa le marcase el paso, los tiempos, las condiciones y el modo de actuar.
El verdadero condicionamiento para los ceutíes no son los representantes sindicales en el CES, sino la empresa propietaria de la "Manzana" que ha cogido a un gobierno débil, incapaz y sin voluntad ninguna. La empresa ha hecho que el gobierno de Ceuta se arrodille a sus pies, ceda a todas sus pretensiones y olvide su dignidad para satisfacer en todo las exigencias de la empresa, mientras que los intereses de los ceutíes quedan una vez más olvidados.
Miles de ceutíes han firmado los pliegos contra el traslado del mercado y a favor de un uso exclusivamente cultural para la "Manzana". Poco le importa esto a Vivas cuando de la "Manzana" se trata. Propongo a todo el que haya firmado que la próxima vez que el Presidente se le acerque a saludarle, le recuerde que él firmó por una manzana cultural y en contra de ese engendro de mercado con salón de actos, que Vivas considera la cumbre de la modernidad cultural.