Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

@ email








Asimetrías Urbanas
Ceuta, 2 de enero de 2008
 BLOGS
La Función de la Oposición
Manuel Calleja

La democracia como sistema político, entre las muchas ventajas que tiene, posee una de una efectividad y claridad casi inigualable. La toma de decisiones se adopta con la regla de la mayoría, de forma que la opción, o la suma de opciones, que reúne más voluntades es la que gobierna y los que han reunido menos, no gobiernan.

La tradición parlamentaria anglosajona fue la primera que asumió la existencia en su seno de un grupo, minoritario al haber perdido las elecciones, pero que por ello tenía derecho a la existencia, tenía derecho a que sus disconformidades no fueran consideradas una traición y se le otorgaba un papel fundamental en la vida política: el control y la fiscalización de la acción del gobierno.

La existencia, reconocimiento y protección tanto política como legal de la oposición supone una garantía para las minorías políticas. El hecho de ser una minoría no descalificado, sino que es una simple constatación numérica. El necesario que haya quien mantenga una posición de crítica firme a las posturas de la mayoría, porque sin esta instancia, la mayoría se convertiría en una peligrosa "unanimidad moral".

El consenso es un instrumento político enormemente útil en determinadas circunstancias, como fue un proceso constituyente tan "sui generis" como el español. Pero la utilidad del consenso es tan grande como el peligro que encierra. Si todas las opciones llevan todo por consenso, tenderán a taparse las unas a otras, a protegerse y a formar una entidad de lazos indivisible dentro de la cual no es posible el parecer contrario. Los gobiernos de "concentración" únicamente son justificables en momentos críticos, como nuevamente nos lo demuestra la experiencia británica.

Lo normal es la vida democrática es el disenso y precisamente para ello la democracia garantiza la representación de las opiniones y opciones minoritarias. La obligación de cualquier oposición decente es exhaustiva, fiscalizadora, crítica y contraria a la opción de la mayoría, porque si estuviese de acuerdo, lo lógico sería que se integrase con la mayoría y reclamase su cuota de poder.

El Presidente Vivas ha confundido la normal colaboración entre las fuerzas políticas en una ocasión histórica como era la visita de los Reyes de España a Ceuta, con la posibilidad de aniquilar la misma existencia de grupos con planteamientos contrarios al suyo. Unos cuantos, hambrientos de las lentejas del poder, se han dejado seducir y ya están eligiendo los muebles de sus nuevos despachos, por el contrario, el partido político con más historia de España, el PSOE, ha sabido ser fiel a la misión que los ciudadanos le confirieron el pasado 27 de mayo: ser oposición.

Ser oposición, cuando son los ciudadanos los mandatarios, no es oneroso para un verdadero demócrata. Es el cumplimiento de la voluntad popular. Querer neutralizar a la oposición mediante la incorporación de todos a un gobierno sin proyecto y sin otra idea que la permanencia en el poder, es la mejor muestra de que la democracia le incomoda al Presidente Vivas. Parafraseando a un célebre socialista: el Presidente Vivas ya no aguanta la democracia, pero la democracia tampoco aguanta al Presidente Vivas.

¿Cuál será el próximo paso después de librarse de toda oposición? Tengo varias ideas, aunque expondré sólo una: debería disolver todos los partidos y fundar una versión local del "Movimiento Nacional", porque lo importante es darle sostén al Presidente, que es el principio y fin de la toda Ceuta y de todos los ceutíes, una luz que nos ilumina en las tinieblas de la Historia, un sol de moralidad y de buen hacer, una dechado de saludos y sonrisas falsas.

Evidentemente todo el que no esté de acuerdo con el Presidente Vivas es porque quiere lo peor para Ceuta y para España, pues el Presidente Vivas es la encarnación de Ceuta, es Ceuta misma hecha ex gerente de PROCESA y elevado a los altares de la Presidencia, por más que el Delegado del Gobierno no quiera ayudar a llevarlo bajo palio.

La oposición existe por más que le pese al Presidente Vivas. La oposición existirá porque está el único partido que ha dado muestra de seriedad (a pesar de las adversidades) y que, por ejemplo, no tiene entre sus filas a seguidores de los Mesías pasados como el GIL o ahora el Presidente Vivas.

El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.