Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.
Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta. |
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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 30 de enero de 2008
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Juan Vivas, un presidente débil
Manuel Calleja
El asunto del traslado del mercado de abastos a la Manzana del Revellín se está convirtiendo en un verdadero problema para el Presidente Vivas y el gobierno de la Ciudad. Pensaban que la habitual maquinaria de propaganda y de desinformación, que tan hábilmente manejan, iba a volver a transmutar el desastre en éxito. Tenía que funcionar en el caso de la Manzana pero parece que no está siendo así. No sucede porque el disparate es de una dimensión y la parcela está situada en un lugar que nadie que le interese un poco su ciudad puede ser indiferente. No pretendo hacer una recapitulación de los pasos que esta construcción ha tenido desde su inicio. Por ello me centraré en lo que sabemos por la prensa acerca las negociaciones sobre el precio que la Ciudad está dispuesta a pagar por alquilar parte de la Manzana para trasladar el mercado de abastos. Por informaciones periodística sabemos que, a partir de una tasación, el gobierno de la Ciudad pensaba ofrecer a la sociedad propietaria de la parcela una suma algo superior a los 700.000 de euros por año (más de 116.000.000 de pesetas), revisables anualmente un 2.5%. La empresa, a tenor de sus sucesivas reacciones, no se ha debido sentir muy satisfecha con esta oferta y pasó a exigirle a la Ciudad un alquiler mayor hasta llegar a los 2.000.000 de euros anuales. De no aceptarse esta contraoferta daba la impresión de que no estaba dispuesta a alquilar ni un solo metro cuadrado. La debilísima respuesta del gobierno de la Ciudad ha llevado a que la sociedad privada se envalentone y ahora quiera todo el dinero por delante, una compra total de la Manzana por un dinero superior a lo que supondría el alquiler, una vez descontada la inflación. La sociedad quiere ahora, a tenor de las informaciones periodísticas, más de 16.000.000 de euros. En poco más de una semana, la sociedad propietaria de la Manzana, después de llevar muchos años en estado de catatonia, se ha lanzado a exigirle más y más dinero a un gobierno débil, que da la imagen de estar dispuesto a pagar un mejor precio para que el despropósito de la Manzana sea rentable para los propietarios de la sociedad. Saber quien tiene la fuerza en una negociación es sencillo, y en este caso se presenta de una manera diáfana. La fuerza la tiene la sociedad y no Ceuta, porque ellos ponen todas las condiciones habidas y por haber al estar seguros, como están, de que el gobierno no tiene más remedio de pasar por sus muchas condiciones, por motivos que yo ni comprendo ni muchos comprendemos. En este caso la fortaleza debiera corresponderle al gobierno de Ceuta. Después de las sentencias del TSJA y de la interpretación del Pleno del 17 de diciembre a las normas urbanísticas no cabe más uso que el uso dotacional en el 90% de la Manzana. ¿Quién, si no es la Ciudad, puede dar contenido dotacional a tantos metros cuadrados? Nadie duda de que la mejor opción en materia de abastos es un nuevo mercado. Un edificio pensado, proyectado y construido para ser mercado y no un arreglo de última hora que necesariamente ni va a quedar bien, ni va a ser moderno, ni ninguna de las cosas que dicen. La mejor opción es la que los ciudadanos quieren, es la que el sentido común dicta y es la que, de paso, acrecienta el patrimonio de la Ciudad. ¿Por qué anda entonces el gobierno de la Ciudad prestando sus oídos a quienes nos ofrece la peor condición? ¿Por qué el gobierno del Presidente Vivas estudia las condiciones de quienes perjudican con sus condiciones el interés general que dice defender? El Presidente Vivas está desaparecido. No quiere que su mesiánica imagen sea asociada al asunto de la Manzana: él sólo está para inaugurar, saludar y besar. Ha quitado la portavocía a la consejera Bel en lo referente a la Manzana, para que sea el consejero Márquez el que se queme. Dice que el mercado va a la Manzana, pero no a cualquier precio, aunque todavía él no ha aclarado cuál es el precio y quien lo va a marcar. ¿Será la sociedad propietaria la que ponga el precio conveniente?
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