Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 16 de enero de 2008
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Ganar y no perder
Manuel Calleja

Desde hace mucho tiempo el PP se ha especializado en una estrategia falaz donde las haya, pero efectiva si se lleva con viento favorable: la de ganar y no perder. Diga lo que se diga, da igual, porque la opinión puede ser modificada en cualquier momento con la ayuda de un grandísimo y caro aparato de propaganda que elimine la memoria de los ciudadanos y que haga verdadera toda mentira, rectificación o invención.

Ahora estamos viviendo un despliegue mediático con la dimensión adecuada a la gran mentira con la que nos quieren hacer comulgar: lo buenísimo que es que el mercado se traslade a la Manzana del Revellín. Nada nos señalan de lo que el PP decía sobre esta obra cuando estaba en la oposición. No se quieren acordar ni de la composición del gobierno que siguió a la moción de censura que hizo Presidente a Juan Vivas. Ahora se conforman con reunir nuevamente a los concesionarios el mercado, darles una charla (como aquella que les dieron meses atrás sobre un informe de la consultora IDOM) y pedirles rápidamente un voto sin tiempo para reflexionar, hablar tranquilamente entre ellos o informarse por otros cauces.

Si finalmente el despropósito se lleva a cabo, el mercado irá a la Manzana y nos dirán que tenemos el mejor mercado del mundo y parte de la galaxia. Pero si no lo hacen, nos venderán que son sensibles a las quejas de los que se oponen y que ahora son calificados como enemigos del desarrollo de Ceuta. Es un buen ejemplo del ganar y no perder.

Otra estrategia del ganar y no perder la está desarrollando el PP a propósito del asunto de las relaciones con Marruecos. Tiene a Gustavo Manuel de Arístegui, portavoz del PP para asuntos exteriores, para decir que el gobierno de Zapatero ha puesto en peligro las relaciones con Marruecos por el hecho de que el Presidente del Gobierno, y nadie más, haya propiciado la visita de los Reyes a Ceuta y a Melilla. El portavoz del PP se mostraba muy temeroso de molestar lo más mínimo al país vecino.

Dado que los ceutíes estábamos lógicamente satisfechos y que podíamos pensar que Zapatero en un mandato ha hecho gestos, que Aznar fue incapaz en sus dos mandatos de supuestos firmeza y seriedad ante Marruecos, el gobierno de la Ciudad intentó apropiarse del impulso de la visita de los Reyes y hasta se ha atrevido a alabar la política del gobierno socialista con Marruecos.

¿Reconocimiento de lo que realmente ha sucedido? No. Vivas y los suyos quieren cerrar el peligro de que los ciudadanos, que vieron en dos años al Presidente del Gobierno y a los Reyes de España en nuestras calles y plazas, comenzasen a decir las verdades que Gustavo Manuel de Arístegui se merece. Lo han hecho seguros de que cuando toque, con la excusa más peregrina que se pueda encontrar, se alinearán con el miedo a ofender a Marruecos del portavoz popular y lanzarán todo tipo de recriminaciones, a cada cual más grandilocuente y falsa, contra Zapatero, su gobierno y los socialistas.

No piensen que se les caerá la cara de vergüenza de decir lo contrario a lo que ahora expresan. Ni siquiera tendrán el más pequeño remordimiento de conciencia, porque para tener remordimientos hay que tener conciencia. Ellos se creerán su propia mentira hasta el punto que si alguien sacar un recorte de prensa, serán capaces de acusarle de haberlo inventado o de intentar atacar la honorabilidad del gobierno.

Y es que cuando no se quiere tener crítica y se hace todo lo posible para conseguirlo, es muy fácil gobernar, pero es muy difícil hacerlo bien. Cuando la propaganda lo domina todo, se puede decir lo que se quiera sin temor ninguno ni a equivocarse ni a las consecuencias de lo dicho. Les molesta la oposición porque están tan poco acostumbrados a que se les diga las cosas que hasta les molesta oírlas una vez al mes en el Pleno de la Asamblea.

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