Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 19 de diciembre de 2007
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Mentiras urbanísticas
Manuel Calleja

El pleno de la Asamblea de Ceuta tuvo ayer una intensa sesión ordinaria. El punto estrella era el urbanístico y más concretamente el escándalo de la "Manzana del Revellín".

La intención del gobierno era que este asunto pasase sin pena ni gloria por el pleno, con un debate técnico y oscuro para que no se tratase de lo que en la calle y en la prensa se estaba hablando: el traslado del mercado a la "Manzana".

Parecía que el gobierno iba a salirse con la suya pero fue la oposición la que le paró los pies. La oposición en nuestra Asamblea ahora se reduce al PSOE, pues la UDCE ha desertado de la bancada opositora.

El consejero de Fomento, señor Doncel, realizó un discurso que en vez de aburrir incluso a las ovejas, las hubiera matado a todas de haber alguna. Leyó palabra por palabra, ya que el consejero necesita hacerlo dado que el Urbanismo no lo acaba de entender y eso que lleva años en la Consejería de Fomento, primero como asesor, luego como viceconsejero y ahora como consejero.

Y que el señor Doncel sabe poco de Urbanismo y de Derecho se vio cuando tuvo que hablar, en réplica, a las acusaciones de inventar normas bajo el nombre de "interpretación". Empezó diciendo que no se creaba nada nuevo, pero luego decir que sí se hacía ya que la modificación del PGOU a él le parece compleja, es decir, que reconoció que por vía interpretativa había colado normas sin el procedimiento legalmente previsto para el planeamiento urbanístico.

El señor Doncel reconoció la acusación de saltarse las previsiones del PGOU, algo muy interesante en otras instancias, porque sus pronunciamientos constan en el acta de la sesión y ésta puede constituir, llegado el caso, una preciosa prueba documental.

Ésta no fue la única mentira del señor Doncel. Dijo que, de las sentencias del Tribunal Superior de Justicia, se veía claramente que el 10% era el uso comercial más adecuado. El señor Doncel no justifica en ningún momento cuáles son los criterios para establecer esa distinción y se remite a un informe técnico, pero no dice que criterios han utilizado los redactores de ese informe para establecer ese 10%, posiblemente porque es tan consciente como los demás que esa cifra no es más que una invención y que no puede justificarse con la sentencia en la mano.

Me produjo una gran hilaridad ver al señor Doncel indignadísimo, como una señorona decimonónica, al oír de la oposición (de la única, el PSOE) que se ponía en duda la honorabilidad del gobierno cuando la señora Ramírez dijo que una operación normal, como es interpretar, "en manos de este Gobierno es siempre un peligro". O el señor consejero tiene mucho cinismo o muy poca memoria y ya no se acuerda de la cantidad de sentencias contrarias recaídas en materia de personal, la condena penal de varios asesores del Gobierno de Vivas o asuntos tan inquietantes como la quiebra de Acuicultura o el del "Barranco Piniers". Menos indignación y más integridad es la que necesita este Gobierno.

Mención aparte merece la ingeniosa idea de expropiación que llevó el señor Alí, pensando que el justiprecio (lo que hay que pagar a los que se expropia) solamente afectaría a lo que la sociedad mercantil ha aportado. Le invito a elevar su mirada jurídica y asomarse a la jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo que dice que dentro de la propiedad indemnizable, si hay expropiación, se encuentra la expectativas ciertas de beneficio (sentencia del caso "Jausiuniene" de 6 de marzo de 2003), que es lo que Ciudad comprometió ayer y a lo que él no se opuso. Ideas atrevidas como ésa son las que cuestan mucho dinero más.

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