Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 7 de noviembre de 2007
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La visita real
Manuel Calleja

El lunes los Reyes de España estuvieron en Ceuta. Fue tanto el cumplimiento de un sueño de miles de ceutíes como la satisfacción de una justa, legítima y unánime reivindicación por nuestra ciudadanía. Los ceutíes hemos llenado las calles en lo que ha sido una portentosa muestra externa de lo somos: españoles.

Muchas personas se han reconocido en la lucha, que ha durado décadas, para que la vista de ayer fuera posible y estas sinceras personas se han alegrado por la llegada de los Reyes a nuestra tierra. Quiénes han obrado sinceramente no han tenido obstáculos en reconocer lo mucho que el Gobierno de España ha tenido que ver en lo acontecido el lunes.

Hay otro grupo, los que han empleado la larga carencia en sustanciarse la visita, como arma arrojadiza siempre contra el mismo lado, contra los socialistas y han hecho de estos treinta años de espera una culpa de los socialistas, incluso cuando Aznar y los suyos gobernaban. Los socialistas eran algo así como Adán y Eva, es decir, los responsables de un pecado político original para el que no había redención posible.

El pasado miércoles, 31 de octubre, se debieron quedar lívidos. Una de sus bazas políticas se había volatilizado sólo con un comunicado de prensa de la Casa Real y tenían que recomponer sus amarillentos argumentarios.

Los del Partido Popular y sus aláteres ultras se encontraron desorientados y comenzaron a hacerle el juego a Marruecos con la única finalidad de perjudicar al Gobierno de España. Dijeron que el Gobierno no había tenido firmeza, cuando nada iba a impedir que los Reyes nos visitaran, como efectivamente han hecho. Afirmaron que el Gobierno es débil, sí el Gobierno que ha preferido afirmar la españolidad de Ceuta y de Melilla en la persona del Jefe de Estado a seguir dejando pasar el tiempo, haciendo caso omiso a las presiones marroquíes, que tan importantes eran para Aznar, Rajoy y el gobierno popular.

Los más "moderados" dicen que la visita es únicamente una técnica electoralista. Sobre el electoralismo ya hablé ("El Faro de Ceuta" de 3 de octubre de 2007) y no me parece que sea algo peyorativo, sino que es todo lo contrario, la piedra de toque de una democracia, donde los ciudadanos evalúan a un gobierno y deciden si ha de continuar o dejar paso a otra alternativa.

Todo vale para decir que la visita no tiene valor, para quitarle todo el mérito a quién la ha hecho posible, el gobierno socialista, y escamotear el bulto de la grave omisión de los "salvapatrias" que nos gobernaron durante ocho años, los cuales era y son corderitos temblones bajo apariencia de lobos.

Finalmente nos encontramos un grupo que queriendo quedar bien con todos, intenta apropiarse de aquello en lo que no ha tenido nada que ver buscando únicamente la promoción personal. En este colectivo se encuentra nuestro Presidente autonómico, Juan Vivas, que a pesar de reconocer el impulso del Gobierno de España no lo hace con sinceridad, sino que lo emplea solamente para mostrarse como un hombre que está por encima de los partidos políticos, a pesar de estar sometido a la estructura de un partido concreto que le excluye y que le impone colaboradores.

La visita de los Reyes ha puesto a muchos en su sitio. Los que verdaderamente querían que el Rey viniese a esta parte de España que le quedaba por conocer como Jefe del Estado. Los que decían que deseaban verlo por nuestras calles, pero que en el fondo no anhelaban la visita y cuando ésta se ha producido, han buscado las mil maneras desacreditarla. Y otros que les interesan las fotos, las palabras pulidas y los discursos redondos para luego seguir campando a sus anchas, haciendo que Ceuta siga perdiendo oportunidades trascendentales en este inicio del siglo XXI.

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