Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.
Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta. |
|
|
|
Asimetrías Urbanas
Ceuta, 2 de mayo de 2007
BLOGS
Sentir orgullo
Manuel Calleja
Llevamos más de tres años con una vida política emponzoñada, donde los lemas tenebrosos, las palabras fáciles y la burda mentira se han adueñado de los medios de comunicación. Tres años son suficientes, en términos generales, para vivir un proceso de luto. Algunos no ven este tiempo como suficiente y dan la impresión de que sólo superarán la terrible decepción de perder unas elecciones con la venganza. Se ha acusado a los socialistas de manipular, de romper el país, de hacer concesiones, de ser débiles y marionetas. Acusaciones todas estas que son la mejor descripción de quiénes las profieren. Hoy no voy a entrar en los pormenores de la bronca política, porque creo que hay cosas más importantes. Si ustedes me lo permiten voy a hacer una confesión personal, nada especial, pero sincera. Nadie sentirá extrañeza si digo, en estas páginas, que deposité un voto que hizo posible, junto al de once millones de españoles más, que el PSOE ganara las últimas elecciones generales y que José Luis Rodríguez Zapatero fuese elegido Presidente del Gobierno. Este año he tenido la confirmación de que no me confundí al hacerlo y de que tengo motivos sobrados para sentirme orgulloso de ese voto. La confirmación procede de la aprobación, en las Cortes, de la llamada “Ley de Dependencia”. La Ley de Dependencia supone que, por primera vez, los políticos de nuestro país no miran hacia otro lado, como acostumbraban, ante uno de los mayores problemas de las familias españolas. Millones de españoles tienen un familiar impedido, discapacitado o en la cama, sin poder moverse y teniendo que ser atendido en sus necesidades más fundamentales. Millones de españolas están dedicando sus vidas a la atención de la parte más débil de nuestra sociedad, haciendo de su vida un sacrificio junto al dolor de sus seres más queridos. Una situación que permitía a nuestros políticos pensar que ellos no tenían que hacer nada respecto a ese problema y que podían dedicarse a temas de verdadera importancia, de esos que te hacen salir en los libros de historia. Mientras tanto pasaba el tiempo, los cuidadores envejecían y el país se ha ido encontrando con cuidadores enfermos que hacen esfuerzos sobrehumanos para atender a otros ancianos todavía más enfermos. Zapatero, al que ya le han insultado de tantas formas que resulta impensable que exista un improperio aún no empleado, ha sido el primer político español que se ha tomado este asunto en serio y se ha tomado las medidas para que el Estado ayude a tantas familias que viven la consecuencias dolorosas del amor que todos les tenemos a nuestros familiares. Se trata de reducción de impuestos, de pensiones de la seguridad social a las personas que cuidan a los enfermos y dependientes, de asistencia de calidad en sus propias casas y de decenas de medidas más. Se trata en definitiva de que España no se sienta contenta con tener olvidadas a cientos de miles de personas anónimas, las cuales ofrecen el mayor sacrificio en pos del amor y en beneficio de toda la sociedad. Habrá quién sólo piense en De Juana Chaos; yo pienso en personas postradas en la cama cuya vida depende de la entrega de un familiar. Habrá quién hable de que se vende Navarra; yo prefiero pensar que una persona que ha abandonado su puesto de trabajo para atender a un familiar, tendrá una pensión de jubilación. Habrá quién diga que se intenta destrozar la familia; yo deseo familias unidas, que ayudan a sus miembros más necesitados y que saben que no sólo tienen el apoyo moral de la sociedad, sino también su apoyo material. Hace más de tres años emití un voto. Hoy, estoy más orgulloso que nunca de haberlo hecho.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
|