Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 25 de abril de 2007
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La ley es para todos
Manuel Calleja

Mariano Rajoy fue a la televisión para ser preguntado en un programa de nuevo formato, en España, en el que los ciudadanos interrogan abiertamente a los líderes políticos. Le preguntaron a Rajoy sobre cuál sería su decisión si él tuviera un hijo homosexual y este hijo quisiera contraer matrimonio. Su respuesta fue, parafraseándolo, que estaría orgulloso y que sí que iría a la boda.

Esta respuesta con la que Rajoy salió airoso de la pregunta es un perfecto reflejo de cómo piensan el líder del PP y todo el movimiento conservador que su partido intenta encabezar. La idea es muy sencilla: nada para los demás, todo para nosotros.

Mariano Rajoy fue a una manifestación, como un pancartero más, para oponerse a la reforma del Código Civil que otorgaba igualdad a todos los españoles para contraer matrimonio, independientemente de su orientación sexual. Se manifestó en contra de la igual y en defensa de lo que juzgaban entonces uno de los pilares fundamentales de la sociedad, el matrimonio heterosexual. La familia estaba en juego, estaba en juego la moralidad y el futuro de nuestros niños.

Ahora se descuelga diciéndonos que ese pilar fundamental de la sociedad deja de serlo si se trata de algunos de sus descendientes y familiares. El principio natural y universal que imposibilitaba la aprobación de esa ley de igualdad deja de ser importante si se tratase de un hijo del Sr. Rajoy.

En este tipo de cuestiones lo mínimo que se puede pedir, a todo el que quiera pronunciarse, es tener un poco de coherencia. Si algo es universalmente malo, si es verdaderamente malo y contra la naturaleza, a los primeros que el Sr. Rajoy hubiera querido tener alejados de ello, sería a sus hijos. Pero no, el Sr. Rajoy haría una excepción en el hipotético caso de que entre los destructores de la institución familiar se encontrase uno de sus descendientes, y no sólo condescendería, sino que se sentiría orgulloso.

¿No cree el Sr. Rajoy que ese orgullo es el que llevó al gobierno de Zapatero a aprobar una ley para todos y no sólo para el hipotético hijo del presidente del PP? ¿Por qué cree que el gobierno les debe negar a todos los hijos lo que el Sr. Rajoy le daría al suyo, que no es otra cosa que cariño y apoyo?

El Sr. Rajoy quiere parecer centrista, pero no lo es. Su verdadera opinión es la que expresó en el Congreso de los Diputados y la manifestada desde los escaños de su grupo parlamentario: un no rotundo, visceral, sin fisuras, con el colofón de un recurso ante el Tribunal Constitucional. Si el Sr. Rajoy no considera que su hipotético hijo haga algo malo y enfermo al casarse, ¿por qué opina lo contrario cuando lo hacen los hijos o las hijas de los demás?

Decía que esto es una expresión de la mentalidad de los dirigentes y militantes del Partido Popular. Para ellos no debería haber una ley para todos, sino que tendría que existir ley dura para los que no son como ellos, la plebe, la masa o el populacho y una ley más comprensiva para ellos y los suyos.

Para los demás masificación en las aulas, para ellos atención personalizada. Para los demás mano dura y firme, que no tiemble, para ellos hay que dar una segunda oportunidad y no ser demasiado rígidos con uno de sus hijos descarriados. Para los demás una sanidad colapsada, para ellos habitaciones separadas. Para el diferente, exclusión; para el raro de su familia, comprensión y orgullo.

Desde que los principios ilustrados inundaron nuestra legislación, se dice que las leyes son la expresión de la voluntad general con las características de abstracción, generalidad y anterioridad. Expresado sin rodeos: las leyes son para los hijos de todos, no sólo para los hipotéticos hijos del Partido Popular.

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