Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.
Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta. |
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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 21 de marzo de 2007
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Que lo haga la Derecha
Manuel Calleja
Hay determinadas personas que serían un ejemplo perfecto para poder explicar en qué consiste el concepto de alienación. Estas personas no defienden sus propios intereses, sino los intereses de otros. El problema con el que nos encontramos es que este comportamiento no es altruista, sino alienado, porque los intereses que defienden son los intereses del grupo que les domina. No deja de ser curioso que muchos mileuristas piensen como el presidente del consejo de administración de una multinacional; es ridículo ver a personas, discriminadas social y políticamente, defender a los políticos que se encargan de mantener y fomentar la discriminación que padecen cada día; es bochornoso comprobar como los opresores pueden mantener un discurso correcto, mientras que otros, los oprimidos, esgrimen furibundas y agresivas consignas. Sería conveniente que cada uno supiese exactamente cualquier es su posición y cuáles son sus intereses y los de su grupo. Lo contrario es extraordinariamente peligroso, porque rápidamente la persona desorientada se dispone a ser un mero transmisor de las actitudes y un defensor de los intereses de los dominantes, de los que se exprimen horas y horas a cambio de sólo ver pagadas una parte de las horas de trabajo. La Derecha se ha encargado de desprestigiar todos los instrumentos que el movimiento obrero ha creado para defenderse. La finalidad es que los propios trabajadores se conviertan en los medios para desmonta su propia protección, para que los depredadores tengan aún más libre el terreno para su caza de personas. Las formas de discriminación son variadas, pero la exclusión social y política son las dos más lacerantes de todas las posibles. La defensa de la política de la Derecha por parte de quiénes han sido perjudicados por la Derecha es lastimoso. La Derecha ha transformado las medidas y los servicios sociales en mecanismos de burda beneficencia y de clientelismo político. Se prostituye la justicia social en amiguismo y dependencia, se pervierte la dignidad humana para transformarla en servilismo. La Derecha quiere siervos, no ciudadanos; quiere esclavos, no personas. Los líderes de la Derecha intentan mantener un discurso que oculte su falso centrismo y pueda hacerlo convincentemente. Estos hablan de valores, principios y moralidad, mientras que lanzan por las calles a numerosas personas, con conexiones eléctricas o aspirando a ellas, a decir todo lo que no se atreven a proclamar, aunque es lo que realmente piensan y anhelan. Los que son mantenidos fuera de todo el sistema de toma de decisiones, se convierten en los defensores de los argumentos de los que mantienen estructuras para tenerlos dominados. El protagonista de “El club de la lucha” decía que los medios han engañado a toda una generación, haciéndoles pensar que, un día, todos iban a ser millonarios, estrellas del cine o de la música, viviendo en mansiones o haciendo del ocio una forma de vida y, mientras tanto, esperando lo que nunca va a llegar, tienen trabajos precarios, padecen la incapacidad para comprarse una vivienda o han de aguantar todos los azotes de la especulación económica. Tenía razón este personaje cinematográfico, pero con dos diferencias. En España, la Derecha no ha engañado todavía a una generación, pero intenta engañar a toda una sociedad. Eso sí, los españoles somos más listos, y ésta es la segunda diferencia. Si la Derecha quiere decir que hay personas superiores y personas inferiores, que el cambio social no es posible, que la libertad es un peligro, que hay quiénes nacen para ser sus criados y sus chachas, que el progreso es malo y que el poder de los acomodados está sobre las personas, la Derecha debe proclamarlo ella misma, sola y sin disfraces ni intermediarios.
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