Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 28 de marzo de 2007
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Objeción de conciencia
Manuel Calleja

Hay equivocaciones, descuidos, mentiras e intentos de engaño. Lo que se está haciendo con la futura asignatura de “Educación para la Ciudadanía” entra dentro de la última categoría.

Se intenta confundir a la población diciendo que los contenidos de esta asignatura son de una forma que no tiene ni la más lejana coincidencia con los contenidos publicados en el Real Decreto que lo establece. Los grandes temas de este programa son los derechos humanos y asuntos tales como la igualdad o la libertad de las personas, la necesidad de una serie de normas para asegurar una convivencia tranquila y segura o la importancia del respeto entre los seres humanos.

Se me plantea la duda de cómo cabe objetar en conciencia a que los alumnos puedan aprender que los seres humanos somos iguales y libres, que vivimos en sociedad y que entre todos debemos hacerla mejor o que hay que mantener la consideración a los demás. Quién crea que esto va en contra de lo que cree en conciencia, simplemente no tiene conciencia.

Pulula una guía, para instruir y adoctrinar a los incautos que se dejen, con la finalidad de que los padres ejerzan la objeción de conciencia en esta materia y tomen todas las medidas para que sus hijos e hijas no reciban tan perniciosas enseñanzas. De entrada comienzan citando diversos textos normativos o declarativos sobre el derecho que tienen los padres a dar una formación, conforme a sus ideas, a sus hijos.

Se olvidan de algunas palabras: de la Declaración Universal de Derechos Humanos no consideran importante el término “preferente”; de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea esquivan la expresión “de acuerdo con las leyes nacionales que regulen su ejercicio”; y finalmente interpretan la obligación del artículo 27.3, según la cual los poderes deben facilitar a los padres la educación de sus hijos según su creencia como absoluta, como si la garantía consistiese que cada padre determina el programa de las asignaturas.

Jurídicamente patinan, no porque ya haya jurisprudencia nacional e internacional que hace falsa esta interpretación de un supuesto derechos a la objeción de conciencia en esta materia, sino porque además utilizan una sentencia del Tribunal Constitucional sobre la objeción de conciencia que solamente se refería a la objeción de conciencia al servicio militar, contemplada expresamente en el texto constitucional. Ellos lo saben y esto es manipular.

No tengo dudas de que ningún padre ni ninguna madre estén en contra de que sus hijos aprendan los derechos y las obligaciones fundamentales inherentes la condición humana. Lo que sí connota esta supuesta guía es un intento de enmienda a la totalidad hacia cualquier pensamiento que no parta de donde sus autores e instigadores (Partido Popular e Iglesia Católica) creen que debe partir: de su burda idea de que ellos tienen el monopolio de la verdad.

Este texto rezuma sospecha contra el profesorado que va a impartir la asignatura. Porque no hay asignatura sin profesores. ¿Qué tipo de monstruos piensan que somos? Como profesional de la enseñanza, especializado en esas mismas cuestiones y que posiblemente tenga que asumir la docencia de esa asignatura, me parece vergonzoso que se dude de mí y de mis compañeros de esta forma.

Llevo seis años dando clases de Filosofía y todavía no he visto a ningún alumno que sufra un menoscabo grave porque tengan que estudiar a Nietzsche. ¿Por qué no atacan de una vez toda la enseñanza de la Filosofía, que es lo realmente les pide el cuerpo? La puesta en cuestión de las propias convicciones está en el trasfondo de todo pensamiento religioso serio, desde San Pablo a Karl Rahner, y sólo desde ahí pueden aclararse la propia creencia.

Esto último sobra, aunque no quería dejar de decirlo, porque el programa no pretende poner en cuestión nada, ya que se conforma con ser expositivo de las cualidades, derechos y obligaciones del ser humano.

Lo peor es que los autores de esta guía y sus instigadores no tienen otra finalidad que inquietar a los padres y madres. La guía está escrita en el año 2006 y el Real Decreto no fue publicado en el BOE hasta el 5 de enero de 2007, por lo que es sensato presumir que lo desconocían cuando escribieron este dudoso texto. Atacaron algo que no sabían lo que era.

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