Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 14 de febrero de 2007
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Gibraltar y la traición a España
Manuel Calleja

La memoria es una facultad de la mente que nos permite concebir nuestra vida como una continuidad, además de darnos la posibilidad de conservar algunos conocimientos útiles para nuestra propia existencia. Desde la invención de la escritura y su extensión, la memoria ha perdido parte de su importancia vital, como sintetizó magistralmente Walter Ong.

Para algunas personas, como los prohombres del Partido Popular, la memoria no ha perdido importancia, sino que nunca la ha tenido, porque nunca han sabido qué es ni de qué se trata. No voy a hablar de la Memoria Histórica, sino de la memoria cercana, demasiado cercana como para ser olvidada y contradicha tan rápidamente.

Llevamos dos semanas sufriendo la perorata del senador Nicolás Fernández sobre el enlace en helicóptero con Gibraltar, la necesidad imperiosa de ese enlace y el burdo desprecio que, en su opinión, la no existencia de ese enlace significa para los ceutíes. El senador Nicolás Fernández ha pensado que el asunto de Gibraltar iba a servir para disparar la única arma que los populares ceutíes tienen contra los socialistas: el mito del victimismo.

El Partido Popular siempre ha estado en contra del enlace a Gibraltar porque siempre se ha opuesto a las negociaciones y al acuerdo que hoy harían hipotéticamente posible este enlace. En la sesión de control del día 22 de diciembre de 1974, Mariano Rajoy dijo lo siguiente sobre las negociaciones: “Yo quiero decirle que mi partido no acepta este acuerdo; éste es el desprecio más absoluto hacia lo que significa nuestra propia dignidad nacional” y finalizó su intervención diciendo que el acuerdo mostraba la “debilidad” del gobierno presidido por Rodríguez Zapatero (Diario de Sesiones. Congreso de los Diputados, 22 de diciembre de 2004).

El Partido Popular en general y el senador Nicolás Fernández en particular deben aclararse si las negociaciones y el acuerdo constituían el desprecio más absoluto de nuestra dignidad nacional y que era una prueba irrefutable de la debilidad del gobierno, u optar por decir que las negociaciones y el acuerdo abren posibilidades nuevas al entorno de Gibraltar.

Evidentemente no van a elegir, pues ellos dicen sí y no a lo mismo constantemente, sin necesidad de que pasen unos meses como en este caso. Una ventaja de la falta de memoria. Pero lo que sí es sorprendente es de dónde se saca la demanda social el senador Fernández de ese enlace aéreo, de dónde vienen esas prisas para que hacer escala camino de Londres e irse de fin de semana a la capital del Reino Unido.

Si fueran coherentes los señores del PP, se negarían a establecer un enlace aéreo desde el territorio español a Gibraltar, porque ello “en puridad” no sería otra cosa que comulgar con un ataque a la dignidad nacional.

El senador Fernández, en vez de buscar formas más rápidas de visitar las calles londinenses, debería hacer examen de conciencia sobre qué hizo él y sus compañeros del PP ceutí para ayudar a los ceutíes a tomar el barco, medio más común de transporte. En ese examen de conciencio debería preguntarse por las causas de que en sus ocho años de patriotismo y de dignidad nacional la bonificación del transporte no llegó al cincuenta por ciento, como sí ha sucedido ahora, bajo el gobierno traicionero y débil de Zapatero.

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