Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 10 de enero de 2007
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La diferencia entre Vivas e Imbroda
Manuel Calleja

Juan Vivas se encuentra subordinado a muchas instancias: al presidente de su partido en Ceuta, que le ordena y le dice todo lo que tiene que hacer; a los intereses de las facciones dentro de su formación política; a las inconfesables instrucciones de los dirigentes nacionales del PP; a los grupos de presión que siempre están recordando que su colaboración es reversible y que mañana apoyarán a otros; a lo que cualquier grupillo le exige a cambio de aplaudirle cuando les visita en su sede social (subvencionada por la administración que Vivas preside).

Juan Vivas vive bajo el yugo de los demás. Sin capacidad de actuar, sin posibilidad de opinar en un asunto de cierta importancia sin que tenga que conjugar centenares de intereses con la única finalidad de mantenerse en el cargo a toda costa, porque a Juan Vivas lo único que le importa es mantenerse en el cargo.

Existe otro poder más al que Vivas está subordinado, que de vez en cuando le cimbrea sin esperarlo. Ese poder es Imbroda, el presidente de Melilla. Imbroda se ha erigido en la cabeza visible de las dos ciudades autónomas para el resto de España y Juan Vivas se ha conformado por ser la sombra del melillense, asintiendo, abrazándolo e intentando que alguien le informe a tiempo sobre qué ha dicho su colega. Vivas no quiere reconocer que cuando Imbroda habla en nombre de las dos ciudades autónomas, él no sabe nada, que nadie le ha preguntado su parecer, porque se está seguro que Vivas y Ceuta seguirán la estela del hombre fuerte, de Imbroda.

Dentro del Partido Popular Imbroda representa la fuerza, Vivas la debilidad; Imbroda es tiene la iniciativa, mientras que a Vivas sólo le corresponde un papel pasivo y paciente. Imbroda tiene tomar iniciativas, por descabelladas e inaceptables que sean, por el contrario Vivas no se entera de nada, ni de lo puede comprometer a la ciudad que preside ni de lo que le afecta a él como presidente de Ceuta.

Podemos resumir todo lo dicho anteriormente en que la diferencia más importante que hay entre Imbroda y Vivas es una semana. La semana de retraso con la que nuestro presidente reacciona a las iniciativas de Imbroda. En Melilla hablaron de asumir las competencias en Sanidad, Vivas estuvo una semana callado para acabar diciendo que sí pero no, que una cosa y su contraria, porque no quería disgustar a ninguno de los sectores a los que cada día tiene que satisfacer para mantener su puesto.

Pasado un tiempo Imbroda se descolgó solicitando la transferencia de la Educación, y de nuevo Juan Vivas tardó una semana en reaccionar a la sorpresa. Es prodigioso que Juan Vivas no tuviese formada una opinión sobre la oportunidad o no de que la Ciudad Autónoma que gobierna asumiese las competencias en Educación. Resulta extraordinario que Juan Vivas tardase una semana para pronunciarse.

Imbroda marca la línea a seguir por las ciudades autónomas. Vivas tarda una semana en pensar cuál es su política en asuntos tan importantes como Sanidad y Educación y tarda tanto tiempo por dos causas: la primera es que tiene que ver qué le dejan decir todos los que le mantienen en su cargo; y en segundo lugar tiene que averiguar cuál es su política en esa materia, porque simple y llanamente no tiene política, sólo oportunismo.

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