Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.
Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta. |
|
|
|
Asimetrías Urbanas
Ceuta, 17 de enero de 2007
BLOGS
Ausencia inmoral
Manuel Calleja
Dos ciudadanos ecuatorianos murieron asesinados como consecuencia del último atentado de ETA. Parece, a tenor de los hechos posteriores, como si estos fallecidos no tuvieran la misma importancia que otras víctimas. Algunos, los que muchas veces se presentan como abanderados de las víctimas, no han tenido la mínima decencia de participar en una muestra de solidaridad con estas dos últimas víctimas del terrorismo. Los motivos de la ausencia, del desprecio por estas víctimas, son tan superfluos y vacíos que no se han esforzado en repetirnos, para no caer en las mayores de las vergüenzas. Las verdaderas causas de la ausencia de los supuestos defensores de las víctimas no son otras que el posible rédito electoral que la situación le podría proporcionar, además de la incomodidad de estar en un sitio donde ellos no son los que organizan, dirigen, mediatizan o controlan lo que sucede. Los solemnes ausentes se han permitido este lujo porque para ellos las víctimas eran extranjeros cuyos cuerpos ya estaban lejos y la comunidad ecuatoriana no vota en las elecciones. Puede que hayan cedido a la tentación de considerar que las dos personas asesinadas son víctimas de segunda. Da miedo pensar que haya personas que clasifiquen las víctimas en categorías. Los maquiavélicos ausentes quieren hacernos entender a los españoles que participar en la manifestación del pasado sábado o que solidarizarse con ella es estar a favor de terrorismo. Es falso. El primer paso contra el terrorismo consiste en no diferenciar entre víctimas y en no buscar rentabilidad electoral en los actos criminales. Su falaz pensamiento quiere dar a entender que o bien se mantiene su postura o bien hay connivencia con el terrorismo. La realidad no es binaria y el rechazo radical del terrorismo admite tantos matices como los que ellos pedían cuando otro gobierno negoció con los terroristas y acercó al País Vasco más de trescientos presos etarras. Tampoco cabe decir que si hay atentados, entonces el gobierno es débil; y que si no hay atentados, entonces es que se están haciendo concesiones. Es muy probable que las cosas sean de otra forma: que se haya demostrado una constante fortaleza y que no haya habido una sola concesión. Quién sostiene algo tiene la carga de la prueba y hasta ahora no se ha visto ninguna prueba ni de la debilidad, ni mucho menos, de las concesiones. No basta con decirlo, con publicarlo, hay que aportar pruebas. Aportación que es difícil cuando sencillamente se está mintiendo. Hay quiénes desde hace mucho tiempo han roto uno de los acuerdos fundamentales de la Transición: no utilizar la política antiterrorista como argumento electoral. Este empleo partidista y electoralista del terrorismo tiene un peligro simple pero terrible: necesita ser alimentado. Es miserable necesitar al terrorismo para hacer política y ganar unos votos. El comportamiento moral no se limita al ejercicio de la sexualidad de una u otra forma. La moral abarca toda la vida y muchos deberían ampliar sus habituales exámenes de conciencia a sus deshonestas omisiones, como la de no asistir a la manifestación del pasado sábado.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
|