Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 20 de diciembre de 2006
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Besar la lona
Manuel Calleja

Confieso que el boxeo no entra entre mis aficiones. Sé lo que cualquiera conoce a través de las numerosas y excelentes películas norteamericanas que han tomado a este deporte como su centro argumental. De esta culturilla cinematográfica sé que en el primer asalto únicamente besan la lona los malos boxeadores, los que deberían haberse retirado hace tiempo y los “paquetes” (que están para que los campeones entrenen).

El gobierno de la Ciudad parece que es novato en la política y, aún peor, da la constante sensación de que no sabe que el trabajo fundamental de la oposición es ser crítica y que este espíritu crítico también puede extenderse a los medios de comunicación. En una democracia no sólo se es elegido para llevar a cabo un programa electoral, sino para ser sometido a una constante e incluso asfixiante fiscalización por parte de las otras formaciones políticas y de la opinión pública.

El hecho de que un gobierno tenga que dar respuestas constantes a cada una de las noticias, críticas o denuncias que su gestión pueda generar no es ni una locura ni una situación excepcional. Dar cuenta de la gestión y responder a la oposición es lo normal, lo deseable y lo decente.

Pero padecemos un gobierno que, entre otros méritos, tiene una nula capacidad de encaje y cada vez que escucha algo que no le gusta o bien se derrumba o bien dice que los críticos son personas que deberían cruzar el Estrecho y no volver.

Los consejeros salen a las comparecencias públicas sin papeles, repitiendo un argumentario ya gastado y poco creíble, que se usa para cualquier área: “sólo trabajamos para Ceuta”, “estamos en ello” o “hemos encontrado dificultades insalvables”.

La rueda de prensa, de hace dos semanas, de la portavoz del gobierno fue digna de formar parte de una antología del disparate. La portavoz no sabía qué decir cuando le preguntaron por las palabras en las que Pedro Gordillo confesaba que en el PP conocían la vinculación de “Güigüi” con el narcotráfico cuando le hicieron secretario general de las Nuevas Generaciones del PP. La portavoz se quedó sin voz.

En el pleno de noviembre, la consejera de Medio Ambiente, Carolina Pérez, tuvo una salida tal de tono que tuvo que ser reprendida públicamente por un miembro de su grupo, que le pidió que no hablara más. Carolina Pérez ha aprendido a ser una plañidera cada vez que se queda sin argumentos, lo cual es demasiado habitual. Le pide a la oposición que haga el trabajo que a ella le corresponde. No admite ninguna crítica u observación y cuando su más que opinable gestión sale a la luz, la consejera no tiene mejor respuesta que vociferar. Seguramente fue presentada en sociedad hace mucho tiempo, como ella misma afirmó, pero sin duda no le fue presentado el Reglamento de la Asamblea, que exige el uso de la más exquisita cortesía parlamentaria (artículo 15). Gritar no quiere decir tener razón; gritar evidencia todo lo contrario.

La rueda de prensa del jefe de gabinete, Sánchez Paris, en la que trataba de decir que “él no había sido”, comenzó por el reconocimiento de la poca práctica que tenía en ese tipo de actos. Extraña que una persona a la que le corresponde, según las descripciones de sus funciones publicadas (BOCCE extraordinario de 6 de junio), “la organización y coordinación de los actos de carácter institucional” tenga tan serias dificultades para comparecer ante la prensa. A los actos institucionales, que él ha de coordinar, suele acudir la prensa, por lo que es costoso comprender el susto que le daban los medios a este señor.

La oposición, y dentro de ella, el PSOE está desarrollando una labor firme y contundente. Juan Vivas y su gobierno le reprochan a la oposición que están crispando e insultando. Si la oposición no fuera firme y contundente, dirían que no hace nada, que no se gana el sueldo; reclamarían su derecho a una oposición. Juan Vivas, Pedro Gordillo y el gobierno del PP deben saber que una oposición es lo que están viviendo.

El gobierno sale vencido en cada ciclo político, especialmente cuando salta un escándalo. Cada vez tardan menos en besar la lona y sentir como la cuenta llega hasta diez. Cuando comienza una nueva semana ellos van como ovejas llevadas al matadero, pero lo grave es que a ese matadero político no van solos, ya que por su ineficacia llevan consigo a Ceuta y su futuro.

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