Manuel Calleja Salado, Sevilla, 1974, licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla, es profesor en el IES Luis de Camoens de nuestra ciudad. Así mismo, es miembro del Consejo Sindical de CC.OO. de Ceuta, consejero del CES de la Ciudad Autónoma y militante del PSOE ceutí.

Como autor, ha desarrollado temas relacionados con el Derecho Constitucional y el pensamiento contemporáneo en diversas publicaciones especializadas. Desde noviembre de 2006, cuenta con una columna semanal titulada "Asimetrías Urbanas" en el diario El Faro de Ceuta.

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Asimetrías Urbanas
Ceuta, 22 de noviembre de 2006
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La plaza del despilfarro
Manuel Calleja

El pasado jueves, Juan Vivas inauguró la nueva fisonomía de la Plaza de los Reyes. Él y su partido han calificado a esta obra de emblema de estos últimos cuatro años de gobierno. Esto define con una claridad extraordinaria lo que ha sido este mandato: después de contratar a cientos de cargos de confianza, gastar casi cien mil millones de pesetas de dinero público, lo único que tienen que presentarle a la ciudadanía es una Plaza, no nueva, sino remodelada, junto a unos aparcamientos que todavía están siendo terminados.

Que a mí, individualmente, me guste o no como ha quedado la Plaza de los Reyes es irrelevante, pero ello no quita que diga que el gris dominante no trasluce otra cosa que el espíritu de sus ideólogos: es una plaza gris hecha por personas grises.

Para evaluar esta “gran proyecto” me remitiré a elementos objetivos. La Plaza quiere retomar dos elementos pretéritos del lugar y para ello los reproduce formando un pastiche más digno de un parque temático que de un lugar para el servicio de los ciudadanos. Como el diseño sólo ha tenido en cuenta el día de su inauguración, no se han contemplado a las personas con dificultades de movimiento, llenando la Plaza de obstáculos.

Si esto es llamativo, lo que realmente es un escandaloso es su coste. Se anunció con la grandilocuencia habitual que costaría siete millones de euros que se recuperarían mediante la venta de los derechos sobre los aparcamientos subterráneos. Hace dos meses, ese presupuesto inicial, que es el que sacó a contratación pública y que pudo ser decisivo para que muchas empresas no se presentasen a la adjudicación, se vio alterado mediante una modificación del contrato inicial superior al millón y un contrato complementario también por encima de esta cifra.

El límite legal para que estos nuevos contratos no tengan que ser sometidos a licitación pública es del veinte por ciento sobre el presupuesto inicial, quedándose la modificación con un incremento del 19.7% y el contrato complementario con una del 19.98%. En consecuencia, el presupuesto inicial se ha aumentado un 39.68% del precio que salió a concurso público sin que haya habido un nuevo concurso. Ahora la obra que iba a costar siete millones pasa a costar once y no es posible recuperar la inversión, porque el precio de los aparcamientos se dispararía.

Los hechos descritos anteriormente tienen una difícil justificación, pero se llega al ridículo cuando la Ciudad les pide a los técnicos que salgan en su auxilio para defender esta subida en el coste de la obra. Los argumentos son los siguientes: los estudios anteriores a la obra eran insuficientes para saber qué tipo de tierra hay debajo de la Plaza de los Reyes, así como la escasa cimentación de la Iglesia de San Francisco.

Son justificaciones increíbles. La primera porque no es la primera vez que se abre la Plaza y además todo el terreno de alrededor está totalmente construido, incluso con subterráneos, por lo que para cualquier ingeniero o arquitecto de la Ciudad conoce sobradamente la base geológica de este lugar. Además se dice que los estudios geológicos arrojan resultados poco fiables, por lo que algunos nos permitimos preguntarnos por el tipo de estudios geológicos que se han hecho y que dan unos resultados tan pocos fiables en una extensión tan pequeña de terreno. La excusa de la cimentación de la Iglesia de San Francisco es igualmente una verdadera fantasía, porque provoca que se vuelva a preguntar sobre los estudios previos a la obra que ignoran la cimentación de una edificación centenaria.

Once millones de euros es muchísimo dinero y con el que se pagan infraestructuras y servicios costosos. Por poner sólo algunos ejemplos: once millones de euros cuestan cincuenta y ocho kilómetros de vía férrea en la provincia de Granada o el nuevo Plan de transporte terrestre de la Provincia de Vizcaya.

Decepcionados Juan Vivas y su gobierno por el poco entusiasmo de los ciudadanos, lanzan a Yolanda Bel a decir que tenemos derecho a un centro bonito. No voy a insistir en otras cosas más graves a las que tenemos derechos más importantes.

Sólo indicaré que el exceso inversor de Juan Vivas en el centro perjudica no sólo a los servicios que los ciudadanos de los barrios no reciben, sino también a lo patrimonio personal, ya que si una vivienda no cuenta no servicios de calidad en sus inmediaciones, ésta se devalúa, y si los tiene su precio sube. Condenando a los barrios a la inexistencia de servicios, hace que el patrimonio personal de estos vecinos pierda valor.

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